Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

viernes, 27 de diciembre de 2019

AÑO NUEVO

El reloj marcaba las doce, esperaba sentada, aguardando. Él le había prometido que regresaría por ella, que nada evitaría que cumpliera su promesa. Mientras todos se abrazaban y besaban, deseándose un feliz año, esperaba al hombre que amaba. Se estremeció cuando escuchó el primer golpe, el aire se llenó de un perfume putrefacto. Siguió en su lugar, apretó el revólver, la puerta se abrió y disparó. Esa vez se aseguraría que el muy cabrón no volvería a molestarla.  

viernes, 20 de diciembre de 2019

LA CENA

Sonrío con la sonrisa falsa que había aprendido en el lugar donde su familia la había encerrado por 12 años, cuando ella perdió la cordura por la trágica muerte de su hijo. Sería la primera Navidad que pasarían juntos, desde que ella regresó. Se había encargado de todo, la cena, las invitaciones, las decoraciones, el árbol. Después del brindis, empezó a reír de una forma demencial, mientras sus invitados intentaban mover sus cuerpos paralizados.
Saben 12 años son una eternidad, en un cuarto de cuatro paredes blancas exclamó Así que tuve mucho tiempo para pensar y entender qué fue lo que paso. Espero que hayan disfrutado cada maldito centavo de la herencia de papá. Él no confiaba en ninguno de nosotros, y le dejó todo a mi pequeño. Viejo loco como se le ocurre dejar esa responsabilidad a un niño de 2 años.

No dijo nada más, tomó otra copa de vino, cogió el cuchillo que estaba clavado en el pavo. Sus ojos brillaron por primera vez. Empezó a cortar, a clavar, desgarrar, destripar a diestra y siniestra, la sangre cayó sobre ella, las paredes y el reloj que marcaba que la navidad había llegado.

viernes, 13 de diciembre de 2019

Sin Título


Llevo 17 años tratando de capturarlo, todo empezó cuando recibimos un mensaje después de que masacrara a su tercera victima: “De no ser por usted sargento Rodríguez, no hubiera podido escapar, usted no pudo ver que debajo de mi abrigo iba bañado en la sangre de esa perra que los llamó y no me dejó terminar en paz mi trabajo”. Perdí mi trabajo en la policía por no capturar al hombre de la rosa. Ahora estoy viejo y espero poder vengar las 63 mujeres que han sido asesinadas. Pongo dos balas en el tambor del revólver, una para él y la otra para mi.

viernes, 6 de diciembre de 2019

ANDRÉS

Su madre le echó la bendición y le rogó que no fuera a marchar, él la abrazó le respondió que tenía que hacerlo, que estaba luchando por lo que creía justo. No caminó ni cien pasos cuando fue detenido por dos soldados vestidos de negro. Le pidieron los documentos y lo requisaron minuciosamente  al ver que era estudiante de filosofía, empezaron a agredirlo y a insultarlo :
—Mamerto de mierda —dijo uno de ellos. 
—¿A qué se dedica? —preguntó el otro. 
—Estudio en la universidad —contestó con voz temblorosa.  
—Debe ser guerrillo el hijueputa este, —el soldado más alto lo golpeó en el estómago. 
Varias personas empezaron acercarse a ver qué sucedía, cinco soldados más aparecieron y alejaron a culatazos a los curiosos. —váyanse para su casa, aquí no pasa nada. 
Una mujer trató de decir algo pero le rompieron la boca. Después de 23 eternos minutos, entre improperios y groserías, lo subieron a una camioneta blanca. 
El puñetazo en la cara le obligó abrir los ojos, estaba en una habitación mal alumbrada por una bombilla amarilla, estaba esposado a una silla. El hombre que los golpeaba a la vez le preguntaba: ¿a cuál grupo subversivo pertenecía? ¿Qué quiénes eran sus líderes? ¿Qué a cuántos policías había matado? Él entre lágrimas, sangre y mocos repetía que solo era un estudiante, hijo de una maestra y un carpintero.  Sus palabras heridas no evitaron que le rompieran los dedos uno a uno, que sus piernas fueran quemadas, que un teaser fuera disparado en sus testiculos varias veces. No podía hablar la sangre y varios dientes se atoraron en su garganta. Solo pensaba en el rostro de su madre que lo esperaba sentada en la sala de su casa.  A las cinco de la mañana dejo de sufrir, el cuerpo ya no le dolía.  
Hoy se cumplen 15 años, y doña Inés no ha dejado un solo día de venir a la plaza de Bolívar, pone varias fotos de Andrés junto al libertador, le da comer a las palomas, saluda a los policías que le ofrecen una taza de café caliente, se sienta en el banco que ella misma carga.  Empieza a pasar las cuentas del rosario con sus artríticos dedos, rogando que aparezca alguien y le de una pista sobre el paradero de Andrés. 

viernes, 29 de noviembre de 2019

EL PRESIDENTE (FRONTERA 8)

Tomó su café, encendió un cigarrillo y abrió el periódico. Dos policías heridos, un soldado se había quitado la vida, cinco civiles muerto, parte de la ciudd destruida, el paro continuaba. Él no se inmutó, sonrió y terminó su café.  Agarró el teléfono y llamó a su amigo periodista y le dio las primeras declaraciones en una semana "que pronto escucharía al pueblo, pero también haría todo cuanto estuviera en su poder para preservar al país en paz y acabar con los actos violentos que ahora bañaban su presidencia". Cuando colgó, encendió otro cigarrillo, pensó que todo era una mierda, su gente se había alzado y querían crucificarlo por sus errores, el país en huelga y una guerra en la frontera, de verdad estaba jodido. Quería dimitir, su amo jamás le dijo que sería tan difícil gobernar esta república banana. Él le había prometido que serían cuatro años sin ninguna complicación, solo tenía que hacer lo que le dijera y de vez en cuando hablar del otro país, porque eso sí, no podían dejar que esos comunistas de mierda ganaran.  Él sonrió, estaba solo, su amo se había marchado en un avión a los EE. UU. Se comunicó con su ministro de guerra y le dio órdenes para los dos asuntos que no lo dejaban dormir, la guerra y la huelga. Habló con su jefe de prensa y ordenó que detuviera cualquier noticia relacionada con la protesta, hablará de los resultados de la guerra (así tuviera qué falsear un poco las cifras) y del esfuerzo que estaba haciendo junto a los gringos para liberar a sus hermanos de la tiranía del dictador. Se arregló, besó a su mujer y abrazó a sus hijos. Llamó a sus escoltas, se dirigió a palacio, su día hasta ahora empezaba. 

DICTADOR (FRONTERA 7)


Encendió el cigarrillo y corrió la cortina. Observo el sol que empezaba a filtrarse por las ventanas de las casas de su ciudad, su país, su mundo.  En su mirada se había posado la tristeza, llevaba 35 años y aún no había logrado que el país fuera la utopía que había prometido, cuando todo esté relajo empezó. Se había tomado el poder con violencia, había ahogado con su propia sangre a los canallas que había hecho del país una letrina. Así que con un puñado de soldados, hombres descalzos, mujeres enojadas y niños muertos de hambre, creo la revolución que lo cambiaría todo. Después vendría el arte de mandar. Convirtió a los padres de la patria en mártires, con mano de acero dictó los primeros decretos que pondrían pan en la boca de los necesitados y enseñaría a los ricos que tener riquezas no te hace una buena persona. En la mañana daba educación a los jóvenes y protección a los ancianos. En la tarde saqueaba los bancos para crear sueldos dignos para la clase obrera. En la noche llenaba las carreteras de los cadáveres de los que se oponían a él. Dos balas atravesaron la cabeza del periodista que descubrió a la mujer del mandatario entre los cuerpos.  Sus ministros se habían huido o suicidado, sus nuevos consejeros eran extranjeros, que llenaban sus bolsillos con armas, niñas y dinero a cambio de poder violar sus tierras. Sus hijos pagaron con el exilio la osadía de decirle que ya era tiempo de entregar la presidencia. Todos caminaban en silencio, con la cabeza agachada mientras esperaban el turno para comer, se encerraban en sus casas donde la libertad y el amor se habían extinguido. Ya nadie leía,
Los escritores habían sido crucificados.  Los jóvenes salían de las universidades a trabajar a los campos, a combatir a la frontera o a robar y matar en el otro país. Se había vuelto desconfiado, en todas partes veía enemigos, todos querían atentar con el paraíso que estaba construyendo. Terminó el cigarrillo y se tomó el primer whisky del día. Miró la cama que llevaban tanto tiempo vacía como su corazón. No podía  confiar en nadie, hasta el mismo Dios quería derrocarlo. Recordó las palabras del antiguo gobernante: El poder es un lugar solitario. Abrió la puerta, se puso la máscara que todos conocían, el hombre que había hecho temblar al mundo.

viernes, 15 de noviembre de 2019

AMOR

El aprendiz de cuenta historias salió a la puerta mientras la voz de Phil Anselmo retumbaba en su cabeza: —¿Que es el amor?, una mierda, se dijo. Encendió un cigarrillo, mientras el humo desgastaba sus pulmones y la nicotina adormilaba sus pensamientos observo a las parejas que cruzaban frente a él: Vio a un viejo que le decía a su joven asistente que le diera tiempo, pronto se separaría de su esposa, ella aceptó a pesar que sabía que el jamás se divorciaría. Vio al periodista que maldecía su suerte con las mujeres, su columna destilaba odio contra las féminas, pero anhelaba estar en medio de las piernas de una. Vio que una mujer de unos 25 años se burlaba del escritor que le rogaba que se quedara con lágrimas en los ojos, ella lo besó con desinterés mientras llegaba un tipo que la sacara de la pobreza. Una joven callaba mientras su cónyuge le gritaba sin imaginar que su foto saldría dos días después en el periódico. Inés soportaba los insultos de su novio, se decía que estaba bien que la celara, que eso significaba que la amaba. Una chica se dejaba acariciar por su amiga, esta le había prometido que no necesitaba de una verga para ser feliz, ella nunca le rompería el corazón.  Escuchó que Marina le decía a su compañera que se quedaría con Francisco que a pesar de que Andrés era un buen polvo no tenía dónde caerse muerto. Oyó al mendigo que exclamaba que él no necesitaba de las mujeres, pero maldecía a la que lo había abandonado. Una señora le gritaba al policía que habían intervenido para que su hombre no le siguiera pegando. Vio al hombre que contrataba los servicios de una prostituta, para ver si sus carnes abundantes podían arrancarle los pensamientos impuros que tenía con los niños de su iglesia.  Vio a la pareja que caminaban tomados de la mano, se sonreían, tenían los ojos brillantes como si su amor fuera lo único importante. Terminó el cigarrillo, pensó: —Serán seres felices o patéticos, caminan felices, orgullosos, apurados, lentos, tristes, deprimidos, muertos, pero convencidos que han encontrado el significado del amor verdadero. —Escupió y metió las manos en los bolsillos —Allá cada quien con su locura, el amor es cosa jodida. Entró al bar a seguir soñando con una novia japonesa que nunca conocería.  

viernes, 8 de noviembre de 2019

FRONTERA 6

El campesino se desplomó a sus pies, después de que él le disparara. Intentó quitarse la sangre de los brazos mientras su comandante lo felicitaba y le prometía que esa noche recibiría un premio. Él rogó que fuera Mónica la niña de trece años que había llegado con él el día en que sus padres lo vendieron para poder darle de comer a sus otros hermanos, quería perder la virginidad con ella.  Se colgó el fusil a la espalda y salió de la enramada en la que estaba. Se encontró con sus camaradas y aceptó la invitación a jugar fútbol. Hizo una finta y pateó el balón, cuando esté entraba en el improvisado arco, sonaron las primeras explosiones de los misiles que el helicóptero camuflado en las nubes había dejado caer. 

viernes, 1 de noviembre de 2019

1 NOVIEMBRE

Le habían contado que a las doce  de la noche todos los primeros de noviembre los muertos podían salir por cinco minutos a saludar a sus seres queridos. Así que él corrió hacia el cementerio para encontrarse con ella. En su recorrido ayudó a cruzar la calle a una anciana, salvó a un gato de un perro tonto, rescató a tres personas de un accidente, se peleó con un policía que le pidió los documentos, huyó de dos travestís que le prometían una buena mamada. Llegó a las 12:06. 
Ella lloró lágrimas de cristal mientras se decía que la muerte sería aterradora ya que su esposo la había olvidado. 

viernes, 25 de octubre de 2019

LA NOCHE

El sonido de sus tacones rompe el silencio. Tiene miedo, trata de cubrir sus muslos con su diminuto vestido. Abotona los dos botones  de su camisa para ocultar la profundidad de su escote.  Se dice que es una tonta por no dejar que su compañero la acompañara, pero era que el muy cretino quería tocar más allá de su ropa interior y ella solo lo quería como amigo. Ríe nerviosa, nuestras tetas y la vagina es lo único que quieren de nosotras, piensa. Escucha unos pasos detrás de ella. Aprieta las piernas, como si así fuera a evitar lo que iba a suceder. Se prepara para defenderse, por lo menos no le haría las cosas fáciles al atacante. La criatura salta sobre ella y de un mordisco le desgarra el cuello. Dientes y garras destripan a la mujer. La sangre baña el suelo mientras el monstruo le aúlla a la luna. El hombre lobo de nuevo ha calmado él hambre por un mes. 

viernes, 18 de octubre de 2019

LÁGRIMAS ROJAS

Sangre. Vísceras. Un vampiro enamorado. Sexo. Sangre. Un corazón roto. Una mujer destrozada.

viernes, 11 de octubre de 2019

FRONTERA 5

Acarició las nalgas de su joven amante.  El general se levantó de la cama, encendió un cigarrillo y se acercó al mapa.  Movió unos tanque acá, unos soldados allá, suspiro y se sintió satisfecho. Envió sus órdenes por email. Su error de cálculo le costó la vida a 103.522 soldados, 128 civiles, 5 perros, un gato y una coneja.  

viernes, 4 de octubre de 2019

FRONTERA 4


Cuando escuchó las botas sonando contra el pavimento en la plaza central, Myriam agarró sus cuatro chiros y huyó de la guerra. Tres días duro su odisea, en los cuales se arrastró en el barro, bebió agua infecta, caminó en la noche, hasta que cruzó la frontera. Al fin había dejado atrás el país que la tenía aguantando hambre, que la obligaba a tener la cabeza agachada, donde te mataban por respirar distinto a lo ordenado. Había llegado a la tierra prometida. Tres horas después sus tripas sonaban por el hambre, caminaba contra la pared tratando de no estorbar a las personas que la miraba con desprecio y lástima. Cuando rogó por un bocado de comida le arrojaron las sobras del perro. A las nueve de la noche mientras un tipo gordo, baboso y borracho le bajaba la ropa interior por cuatro billetes, ella pensaba que su suerte iba a cambiar.

viernes, 27 de septiembre de 2019

FRONTERA 3


Natalia Aparicio se cayó de la cama, cuando el segundo misil impactó contra su casa. Empezaron los gritos, el llanto, los disparos, las explosiones. Puesto Amarillo era un punto estratégico para dominar la zona, así que ambos ejércitos habían decidido tomarlo. Natalia agarró a su hijo de la mano y salió corriendo. Vio, a sus vecinos que corrían al igual que ella, las casas destrozadas y devoradas por el fuego. Un nuevo misil impactó junto a ella, lanzándola por los aires, cuando recuperó el sentido aún sujetaba el brazo cercenado de su pequeño. En shock se levantó como un zombi, empezó a moverse sin dirección en medio de los proyectiles, la gente y los cadáveres. Don José el de la tienda trataba de meterse las tripas de nuevo en el vientre. El señor alcalde fue aplastado por una pared mientras follaba a su amante, su esposa caía sin vida cuando una bala le atravesó el ojo. El cura se salvó, pero no su sacristán y concubino. Doña María limpió la sangre de su madre que había explotado por los aires, sin darse cuenta que ella ya no tenía piernas. Carlos caía sin vida salvando a sus hijos, estos se ahogarían tratando de salir del río. Jacinta dio su último suspiro enredada en los fierros de su silla eléctrica. Cuando el ejército azul entraba al pueblo Natalia cruzaba el puente que la llevaba a las afueras, cuando se detuvo para tomarse un descanso creyéndose a salvo, una bala perdida se alojó en su corazón.

viernes, 20 de septiembre de 2019

FRONTERA 2


Aeropuerto, cinco de la mañana, hacía frío. Nicolás Jiménez esperaba junto a sus compañeros a que llegara el capitán encargado de su compañía. Todo había sido muy rápido, todo se había precipitado cuando un misil S-300 había impactado en la casa presidencial matando al presidente y a sus colaboradores. Luego la vicepresidenta declaró la guerra. Cinco horas después Nicolás fue sacado de su catre, obligado hacer las maletas y subido a un camión. No había podido despedirse de su madre y, ni de su novia. Les habían dicho que irían a defender la soberanía del país, la libertad de sus compatriotas. Parado en la oscuridad empezaba a tener miedo, no quería morir en otras tierras, en otro país. Recordó la promesa de Adriana, le daría la prueba de amor cuando terminara de prestar el servicio militar. Rogó por su madre y sus hermanos, se dio cuenta que era la primera vez que pensaba que no volvería a verlos. 
El capitán era alto, su cabello escaso y su barriga sobresalía del pantalón, llegó gritando órdenes sin mirarlos a los ojos, les dijo que debían estar orgullosos por ser el primer contingente en ir a la frontera, ellos devolverían el golpe al enemigo, enfrentarían al dictador, usurpador y criminal, del otro país. Cuando les ordenaron subir al avión Nicolás no se movió de su puesto, sintió que la orina bajaba por su pierna.  
—Soldado —gritó el superior— no escucho lo que dije. 
—Si señor, pero yo no voy a ir ningún lado.
—Maricon de mierda, no se lo estoy pidiendo...
—Lo sé señor, pero prefiero que me maten a aquí y no en otro lugar, —el capitán lo miró sorprendido, el joven ni siquiera sabía lo que había dicho. Sus compañeros se detuvieron, observaban asombrados la actitud de Nicolás. El rostro del capitán se fue poniendo rojo, comenzó a sudar y exclamó:
—Por última vez, súbase al maldito avión. 
El joven no respondió, deseaba correr, huir, no lo hizo, pidió perdón a su madre, no podría cumplir la promesa que le había hecho. El hombre al ver la decisión del recluta comenzaba a ser contagiosa, los otros reservistas ponían sus morrales en el suelo, escupió y desenfundó su pistola. Una lágrima corrió por el rostro de Nicolás, quiso pensar en Adrianita, pero el aliento no le alcanzó, la bala que le destrozó el pecho le quitó la vida al instante.  
—Alguien más se quiere quedar —preguntó apuntándoles. Los jóvenes soldados volvieron a recoger sus cosas. En la pista del aeropuerto militar quedó tendido Nicolás Jiménez, mientras sus camaradas se dirigían a jugar a la guerra. 

viernes, 13 de septiembre de 2019

FRONTERA

La frontera militarizada. Un país agrede. Un país tiene miedo. Una situación cómica. Izquierda, derecha, prometen el Valhalla. Ancianos adictos a las niñas y al poder juegan a ser dioses. Niños que se masturban con las tetas de sus novias empuñan los fusiles contra sus hermanos. El silencio es sospechoso. Los periodistas babosos esperan el inicio del conteo de cadáveres. Las madres lloran. Un escritor pide perdón y se suicida. Un joven abogado grita paz y es descuartizado. El demonio limpia la sangre de su pecho mientras rompe el culo de su guardaespaldas, sonríe al ver que sus planes se hacen realidad. 3 de la mañana, el soldado ve la foto de su novia tratando de no dormirse. Hace frío, lleva tres días sin dormir. Cabecea sobre los controles. Espera metido en el tanque, el ataque inminente del enemigo. El sueño vence.  El misil explota en el camino. Un segundo disparo como respuesta. Mueren 50 gallinas, cinco hombres, tres mujeres. El soldado sigue dormido. Inicia la última guerra.  

viernes, 6 de septiembre de 2019

MUERTE LTDA

Se levantó como lo hacía desde hace 325 años. Vistió su traje negro. Revisó la lista, 117 personas para el día de trabajo. Desde que trabajaba para MUERTE LTDA su vida era una rutina diaria.  Ir donde estaba el alma, recogerla y depositarla en la urna, una tras otra. Con algunas excepciones, como la masacre que sucedería esa tarde donde una loca mataría a 29 personas para acabar con sus demonios, los hombres.  Pero antes visitaría a Raquel que moriría sola en la sala de un hospital.  
Llegó puntual como siempre, observó el reloj, esperó a que diera su última exhalación. Miró lo hermosa que era, se perdió en su mirada que empezaba a dejar de brillar. Una lágrima corrió por su mejilla, el aire le hacía falta, el pecho le dolió, su corazón latió tres veces. La tomó de la mano, la besó con suavidad y huyó con ella.  

viernes, 30 de agosto de 2019

EL CRISTIANO

Oró y rogó por su familia. Separó el dinero para el diezmo del domingo. Comió en silencio. Observo el noticiero mientras sus hijos leían la Biblia junto a él. Bañó el rostro de su esposa con su semen. Esperó a que ella se durmiera y se levantó. Una puta o un marica, qué sería esta noche. Se persignó y pidió a Dios que hoy fuera una buena cacería.  

viernes, 23 de agosto de 2019

Sin título

Cinco sospechosos. Un hombre enojado. Un cadáver putrefacto. Un revólver. Cuatro balas.  Un único sobreviviente.

viernes, 16 de agosto de 2019

Sin titulo


Él era el último de su raza, habían pasado 739 años desde que le fue entregado el don de la inmortalidad. Sentado en su pedestal esperaba una razón para salvar al mundo. Ella cruzó frente a él y de forma graciosa le sonrió. Dos años después nos preparamos para el fin del mundo.

viernes, 9 de agosto de 2019

RUTINA


A las seis de la mañana se puso el delantal. Se tomó un café. Fue a la bodega que estaba junto a su casa. Cogió el cuchillo más filoso que tenía. Empezó a cortar la carne con lentitud. El olor a sangre lo excitaba. Le gustaba lo que hacía. Se masturbó con las manos manchadas de sangre. Se preparó para una nueva jornada. Así comenzaba el día del carnicero de la esquina.

viernes, 2 de agosto de 2019

ANTIGUOS HÁBITOS


El juez dijo que estaba bien, que a sus 79 años él no representaba ningún peligro. Se le permitiría pasar sus últimos años de vida en libertad, habían pasado 23 años desde que fue condenado. El perfume de la mesera llenó su cabeza de imágenes de dolor, tortura, sangre, sexo, placer y muerte. Su pene empezó a endurecerse. Su mano dejó de temblar cuando apretó el cuchillo, se estremeció, fue como un corto circuito que le recorrió el cuerpo, eso le gustó. Aguardó hasta que el bar quedo solo, se acercó a la mujer que acomodaba las sillas sobre la mesas. Sonreía, un hilillo de saliva escapaba de la comisura de los labios, el pantalón no podía ocultar su erección. Se sorprendió con la fuerza con la que golpeó. Cuando el cuchillo cortó la carne ella gritó, él se estremeció, aquellos sonidos le recordaron a cada una de las 36 mujeres que habían calmado su ansiedad. La tiró al suelo, la acuchilló varias veces, la penetró en un frenesí de jadeos, se bañó con su sangre, al vaciar su semen en ella se sintió en paz, su misión había empezado de nuevo. 
La policía encontraría cinco días después el cadáver de la novena víctima del "Viejo", como ahora lo llamaban. 

viernes, 26 de julio de 2019

ORIGEN —EL GUARDABOSQUE—


A los doce años supo que era diferente a los demás. Su corazón se había roto cuando el perro chilló, sus extremidades fueron haladas en todos los sentidos por las sogas que lo sujetaban. Les gritó que se detuvieran. Uno de los que halaba lo golpeó y lo llamó marica. Otro dijo que deberían hacerle lo mismo a él por pendejo. Ciego por las lágrimas de ira e impotencia, tomó un trozo de madera y lo estrelló en la cabeza del que lo había empujado, volvió a golpearlo y le rompió el tabique. Uno de sus compañeros trató de detenerlo, el dolor en su entrepierna no lo dejó, tirado en el suelo pudo sentir como tres de sus costillas se fracturaban. Él que lo insulto quiso huir, el trozo de madera se hizo añicos cuando impacto en su espalda y le hizo perder el sentido. El último que aún sujetaba al animal, perdió su ojo derecho, cuando un trozo de madera se le incrustó en la retina. Cuando no quedaba nada del pedazo de madera, él siguió golpeándolos con los puños y los pies. Hicieron falta tres policías para detenerlo. Fue condenado a cinco años en el reformatorio. Cuando salió tenía claro las tres primicias con las regiría su vida: 
* Ningún animal debe sufrir. 
* Los hombres son monstruos. 
* Jamás ser descubierto cuando hacía de ángel vengador. 

viernes, 19 de julio de 2019

CARACOL


Parecía llevar su hogar sobre la bicicleta, era pequeño, pero con la fuerza para arrastrar las miles de cosas que lleva en su caballito de acero, vestía un chaleco amarillo sobre las tres chaquetas de paño y poliéster que le servían para cubrirse del frío, protegía su cabeza con un viejo casco de moto partido a la mitad. Su andar era lento y pausado, recorría la ciudad buscando que más agregar a su casa ambulante. Todo empezó cuando su mujer lo echó por haber apostado la vivienda en una partida de dados. Tomó la bicicleta y empezó su marcha, al principio solo quería andar y andar, hasta que la ira se extinguiera, encontró una maleta roída por los ratones, en ella halló una de las chaquetas que vestía, una linterna, un rolex dañado y dos cadenas de oro, estas le sirvieron para comer por un par de meses. Jamás se detuvo y jamás se preguntó si debía hacerlo. Recogía cosas rotas o inservibles, si era coloridas o le llamaban la atención, como en un tetris las acomodaba en el montón de enceres que acumulaba encima de la bicicleta. No podía montarse en ella, eso no importada. Todo tiene su fin y su viaje lo tuvo cuando un Chevrolet impacto con él, murió al instante, nadie se preocupó por él, estaban absortos, observando la lluvia de cosas que volaban por los aires: una bacinilla de metal, una lamparita, una silla, tres revistas playboy, la edición  del periódico del día que la selección gano 5-0, una calculadora casio, el esqueleto de un gato, un libro a amarillento de Gabriel García Márquez, una vieja radiola rota, un par de calzones, tres pantalones, cinco camisas, nueve pares de medias, un reloj de pared, un reverbero, una libra de café, 2 panelas, una olleta, cinco casetes de salsa, la foto desgastada de una mujer, un corazón roto. Tardearían 3 hora en recogerlo todo y arrojarlo a la basura.

viernes, 12 de julio de 2019

VANIDAD


1:23 de la tarde, se escucha el retumbar del tacón contra la acera, de la escultural mujer que cruza la calle. Con la mano derecha se retoca el lápiz labial y con la otra contesta el celular. El viejo se fija en las nalgas que dibuja el pantalón que lleva puesto. Doña María recuerda con tristeza. que ella tenía el cuerpo igual, antes de casarse. El pequeño Juan se pierde en el escote que apenas sujeta sus voluminosos pechos, siente la primera erección del día. La feminista la mira con rabia y envidia. El abogado se aprieta el pecho en señal de dolor y se repite que él nunca podrá tener una belleza como esa. El indigente se acerca y le alaba las piernas. El chófer cierra los ojos cuando grita el gol de la selección. El golpe del metal contra la carne silencia el momento. La monja grita, el padre le acaricia el culo, así que no se da cuenta de lo que sucede. Dos adolescentes miran con morbo la escena. La profesora hace el esfuerzo de no desmayarse. La señora de los tintos limpia sus termos que se han manchado de sangre y bilis. La mujer muere tratando de meter la silicona en sus tetas nuevas.

viernes, 5 de julio de 2019

EL ECLIPSE

Entró a hurtadillas, llevaba más de ocho días vigilando aquella casa, la conocía bien. Se acercó al perro que dormía, haciendo un sonido irritante, tenía el hocico lastimado, su amo había descargado su frustración en él. Acarició la cabeza del animal, lloró con una mezcla de dolor y rabia que le apretaba el pecho. Estaba enojado con él mismo, había observado todo, había esperado demasiado para actuar. Siguió a la sala donde el tipo dormía sobre el sofá. Tomó una de las botellas que estaban en la mesita y sin dudarlo la rompió en la cabeza del hombre, que despertó asustado, antes de que sus ideas se aclarasen, de comprender que sucedía, sintió como su mandíbula se rompía en en dos, uno de sus dientes bajó por la tráquea. Quiso gritar pero el puño que destrozo su nariz se lo impidió. Uno de los golpes que recibió le reventó el ojo izquierdo. Al fin estaba calmado, había logrado expulsar su ira, había recuperado la sangre fría. Asestaba cada golpe en el lugar indicado, causando gran dolor, sin dejar que el sujeto se desmayara. Después de una hora le hundió la manzana de Adán, así que este se atragantó con su sangre y murió asfixiado. Lo arrastró, lo llevó al patio y lo enterró junto a los cuerpos de los perros que había asesinado. Él guardabosques con delicadeza tomó el can entre sus brazos y bajo la luz de la luna roja se marchó.  

viernes, 28 de junio de 2019

LA PUERTA

Tocó la puerta, no hubo respuesta. Después de tan largo viaje lo había encontrado. Tocó la puerta, no hubo respuesta. Deseaba compartir la verdad que había hallado. Tocó la puerta, no hubo respuesta. Había abandonado a su familia en busca de la solución. Tocó la puerta, no hubo respuesta. El tiempo y la distancia habían hecho que anhelara estar al lado de la mujer que amaba. Tocó la puerta, no hubo respuesta. Comenzó a impacientarse, empezó a sentir miedo. Tocó la puerta, no hubo respuesta. Habían pasado dos horas y él seguía esperando frente a la puerta. Tocó la puerta, no hubo respuesta. Una lágrima brotó de su ojo, el dolor atravesó su corazón, la vista se le nubló, se desplomó sin vida, sus pensamientos se extinguieron. La puerta jamás se abrió. 

viernes, 21 de junio de 2019

LA CASA


No lo entendía, quería comprender por qué nadie se quedaba en la casa. Había escuchado los rumores de que la casa estaba encantada, que en ella habitaba un ser sobrenatural. Buscó, esperó, investigó y nada encontró. Por primera vez en 200 años desde su llegada de Transilvania se sintió solo.

viernes, 14 de junio de 2019

GUERRA

La guerra los había arrastrado a ese momento. Eran unos niños que jugaban con la muerte. Apuntaban las armas uno contra el otro. Al primero lo habían sacado arrastras de la escuela a los 9 años, lo llevaron al cuartel y lo convirtieron en un soldado. Al otro, lo llevaron al monte después de masacrar a su familia. Ambos habían aprendido a matar y a seguir ideas estúpidas. La lucha los había hecho fuertes, hombres sin sentimientos.

Se miraban, se estudiaban, el frío era espeso, no movían ninguno de sus músculos. Un ave cantó. Los fusiles susurraron. Las balas impactaron. Los niños cayeron al río. El político llenaba sus bolsillos con el erario de la ciudad y obligaba a su secretaria a hacerle sexo oral. El revolucionario repartía el botín de su último pillaje, violaba a una joven de 15 años y planeaba como extorsionar al país.

viernes, 7 de junio de 2019

EL CAMINANTE


Había perdido la memoria de cómo llegó a la ciudad. No recordaba su nombre o quién fue. Quería regresar, quería saber quién era. Recorría las calles de la ciudad maldita. Con un costal al hombro y una botella de pegante en la boca, destruyendo las ideas, carcomiendo el alma. Cada vez que lo veía con su barba blanca y el cabello largo, pensaba que debía ser Dios padre, que había olvidado la forma de regresar a Edén. 

viernes, 31 de mayo de 2019

LUNES


Estaba enojado, había sido un asco de día. Llegó a la casa, tomó el revólver de la cómoda y el bate de béisbol. Su jefe lo había humillado, su mujer lo había dejado por su profesora de yoga y su estúpido libro sobre el marqués de Sade había sido rechazado por octava vez.  Vio al perro de la vecina cagando en el jardín, explotó.
Le hundió la cabeza al animal con el bate, antes de que la dueña gritara, le disparó dos veces a la cara. El repartidor de domicilios pensaba en lo que le haría a su novia en la noche en el momento que su nariz se rompió en tres pedazos y penetró su cráneo con los demás huesos del rostro, solo bastaron tres golpes para que su mente quedara en blanco. Un policía que no entendía que ocurría, quedó tendido en la mitad de la calle. Bertha que venia de contarle a su amiga que había visto a su marido paseando con la profesora tomados de la mano, quedó tirada en el andén, mientras la sangre y la vida se le escapaban por la boca. Las costillas del viejo Juan Carlos se partieron en pedazos, cuando el bate le aplastó la cabeza, pensaba que dejaría sola a su novia de 18 años. Tres adolescentes que compartían un bareto cayeron sobre sus monopatines, escupiendo los pulmones contra la acera. La anciana sonrió al ser destrozada por los golpes, al fin dejaría de sufrir por el cáncer. La bala que entró en la frente de Azucena terminó con sus pensamientos de cómo acabar con su familia para quedarse con la casa. Pedro falleció sin poder decirle a su pareja, que se había enamorado de su hermana. El corazón de Graciela dejó de latir después de que hijo nonato muriera. El primer disparo de la policía le destrozó la rodilla izquierda, cayó sorprendido, dos proyectiles que penetraron por el vientre le despedazaron el hígado, el estómago y los demás órganos. Fueron 23 balas para detener ese tren de la muerte. Le preguntaron por qué lo había hecho,  aún con vida contestó: —Odio los lunes.

viernes, 24 de mayo de 2019

MARLON: LA HIJA DEL SENADOR



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EL PREMIO DE PERIODISMO


Moisés Agustín Piedrahita, dio las gracias cuando recibió el premio al mejor periodista del año. Uno de sus contradictores había expresado que el periodismo debía estar en decadencia si le otorgaban el máximo logro a un escritor de la crónica roja. Piedrahita era el mejor en lo que hacía, el mismo tomaba las fotos para sus reportajes, cargados de sensacionalismo, exhibicionismo, vísceras y sangre, de una prosa exquisita, que cualquier escritor envidiaría. Nadie sabía cómo, pero siempre era el primero en llegar a lugar de la noticia, incluso antes que la policía. Una mujer se le acercó cuando todos bridaban a su nombre, puso sus pantis y la llave de su habitación en el bolsillo de Moisés, este rechazo la invitación. Al llegar a la casa se cambió el traje por sus ropas de trabajo, sacó de uno de sus cajones los guantes de cuero y su cuchillo de acero, había llegado el momento de escribir la historia del día siguiente.

viernes, 17 de mayo de 2019

COMPAÑIA


Ella sonrió, pasó la lengua por sus labios, eso le gustó a él. Ella dijo que quería besar su verga. Él tragó saliva. Ella jugó con sus pezones. Él se excitó y llevó la mano dentro del pantalón. Ella acarició su clítoris. Él apretó su pene y empezó a masturbarse. Ella se movía y gemía sin dejar de mirarlo. Él trataba de demorar un poco más el momento. Ella gritó su nombre, él eyaculó. Apagó el computador, cerró los ojos, de nuevo estaba solo.

viernes, 10 de mayo de 2019

UNA NOCHE MALA

Son las dos de la mañana, hace mucho frío. Enciendo un cigarrillo. La calle está sola, no hay un alma en las aceras, la lluvia empieza a caer como cuchillas, suena como petardos sobre el techo del taxi. Lo único que me acompaña es la voz de un locutor que habla sobre los suicidas, que estos están condenados a quedarse en este plano. Llevo la mano al bolsillo y acaricio el panty que mi mujer me ha dado para que la piense, en mi larga jornada. 
Por un segundo doy una cabeceada y el automóvil se mueve a la derecha, agradezco que la calle esté sola, cuando retomo el control del timón, una pareja aparece de la nada y me hace el pare. Salgo de las brumas del sueño, me detengo junto a ellos. Él es alto, moreno, su barba esta desordenada y poblada, nada parecida a la mía, que era la burla de mis amigos. La calvicie se ha llevado la mitad de su cabello, aun así es una persona atractiva, solo lleva una camisa blanca, me pregunto como es posible que no este temblando por el frío que esta haciendo. Ella tiene la misma estatura que él, su cabello negro cae sobre la espalda, sus largas piernas están enfundadas en unos leggins negros que dejan ver la forma de la ropa interior, diminuta y que se pierde en las curvas de su redondo culo. Tiene una blusa transparente que me permite ver que no lleva sostén. Cuando abro la puerta para que entren, la mujer besa al hombre con sus labio rojos como convenciéndolo para que se suba, el tipo como un autómata obedece, tiene la mirada perdida en la lejanía. Él parece estar borracho. Me piden que los lleve al otro lado de la ciudad, dejo escapar una sonrisa, este viaje me arreglará el turno de hoy. Arranco, ella se arroja sobre él, empieza a besarlo y aacariciarlo. El hombre de forma mecánica hace lo mismo, le toca los senos, pasa las manos por las nalgas, las piernas, su lengua juega con la de ella que parece devorarlo. Ruego porque mi mujer esté despierta a mi llegada para desahogar la excitación que comienza a despertar entre mi pantalón. La mujer le abre la camisa y pasa los labios por todo su pecho, con la mano busca el miembro duro del hombre. Baja al lugar que quiere besar, su enorme culo queda junto a mí. Puedo ver que el pantalón está roto en el medio de las piernas y veo los dos orificios que se me antojan lamer. Cuando el pene del tipo esta duro se monta sobre él y comienza la danza de arriba hacia abajo, esto le gusta a su compañero, que le acaricia y le muerde los pezones . Ella me mira por el espejo retrovisor, su mirada es pervertida, luego se lanza sobre el cuello del hombre. Este por un momento vuelve en sí y sus ojos se aclaran, asustado grita:
—Ayúdeme… 
Al escuchar esto me fijo en el hilillo de sangre que mancha su camisa, la mujer ha desaparecido para dar espacio a un monstruo sin pelo, con unos ojos negros y enormes colmillos. No puedo decir nada, trato de frenar para salir corriendo… cuando al fin lo logro, su mano huesuda de largos dedos, toma mi cabeza y me lleva hacia ella…

viernes, 3 de mayo de 2019

ADIÓS


Se levanta de su lugar. La sangre brota de sus ojos. Es el momento de despedirse. Toma la copa y bebe dos tragos, el sabor le cosquillea en la lengua, no es su bebida habitual, hoy debe ser así. En el fondo quiere que sea la sangre de su amada. Ella duerme en el lecho que compartieron por última vez. Ha tomado una decisión, no la condenará a la eternidad. Abre la ventana y sonríe, mientras el sol abraza su piel blanca.

viernes, 26 de abril de 2019

EL PERDON








Despierto y miro el reloj. Es tarde, es mi última oportunidad. Me visto rápido, muerdo un pan duro, bebo un café crudo y salgo de prisa. Debo llegar antes de que se marche sin escuchar lo que tengo que decirle. No importa quien tuvo la culpa, no es relevante. Era mi todo y quiero creer que yo lo era para ella. Un día se levantó, recogió sus calzones y se marchó, dejándome la rabia y el dolor como compañía. Grité, lloré, la maldije. Después de tres años de su partida, sumido en la desesperación, he llegado a la conclusión que aún la amo. Llego con tres minutos de retraso. El sudor corre por mi frente, recupero el aliento, veo que aún está ahí. Cuando voy hacia ella veo que sonríe, alguien se acerca y comprendo que su sonrisa ya no es mía. Tomo el arma del bolsillo de mi chaqueta, disparo todas las balas al igual que mi enojo contra ella. Cae, me alejo despacio, respirando con lentitud, por primera vez desde que se fue mi corazón siente paz.

viernes, 19 de abril de 2019

EL LIBRO


Iba con las manos en los bolsillos, la lluvia le golpeaba el rostro, caminaba con la espalda encorvada, apretaba los dientes para no llorar. Por octava, vez su novela había sido rechazada. Las palabras de su padre le retumbaban en la cabeza, —Es hora de dejar la pendejada de ser escritor. Entró al primer bar que vio abierto, pidió una cerveza, intentaba no pensar, miraba la botella como queriendo perderse dentro de ella. 
Una pareja discutía, un par de mesas más allá. 
—Abre los ojos —dijo ella, levantándose—, en este maldito país no se puede hacer nada. Es el momento que aceptes que no fuimos capaces con esto.  
Su compañero no decía nada, la dejó marchar, dejaría que se calmará leyendo sus libros de fantasía. Encontraría la forma de convencerla, de que hicieran un último esfuerzo. No podía darse por vencido, no quería dejar que su sueño muriera. Llevaban cinco años luchando por mantener su editorial a flote. Tenían 15 títulos en el mercado, pero aún no habían encontrado el best seller que los sacaría de la quiebra. Cada libro que publicaban era hecho con las uñas, con dolor, con amor, con ilusión. Mientras trataba de encontrar la solución para no perderlo todo, se fijó en el joven que mantenía la mirada en la botella de cerveza. No supo por qué lo hizo, tal vez era la necesidad de hablar con alguien, de decir las cosas que no había podio decir con su esposa, fue y sentó a su lado.  
—Esa cerveza no se va a mover —le dijo. 
El joven apenas lo miró. 
—Parece que el día no ha sido bueno para los dos —continuó. 
—¿Usted cree? 
—Me lo imagino, por la forma que mira esa cerveza, como si fuera su enemiga. No creo que tengamos los mismos problemas, pero los dos pensamos que la vida apesta. —Se dio cuenta que el joven le prestaba atención —Estoy a punto de cerrar mi editorial, no tengo dinero para pagar las regalías de mis escritores. 
El otro río y dijo —Acabo de darme cuenta que jamás seré un escritor. 
— Es una maldita broma
—Un escritor malo y un editor vaciado, una pareja para una tragedia griega —dijo el joven, bebió la cerveza que ya sabía mal.
El editor rió, después de cinco cervezas y muchas bromas, los dos hablaban como si su amistad llevará muchos años. El editor le pidió que le dejara ver el manuscrito, él se rehusó por unos minutos, hasta que lo entregó con desgano.
—No importa que alguien más lo lea, pronto lo quemaré. A cortarme el cabello, afeitarme y a buscar trabajo. 
Después de leer las primeras páginas, el editor le pidió los datos, el joven al ver que los anotaba en una servilleta perdió toda esperanza. El otro se levantó y le prometió que lo llamaría.  
Tardó dos días leyendo las 327 páginas del texto. Al finalizar fue a la habitación donde su mujer dormía abrazada a su hijo. Se acercó, la besó y le susurró al oído: —Tenemos una oportunidad. 
El teléfono sonó cuando el joven escritor ponía el revólver en su boca. No quiso contestar, cerró los ojos y suspiro. Al ver la insistencia del que llamaba, decidió responder. Era el editor, que más que hablar gritaba excitado:
—Te vamos a publicar, este era el éxito que estábamos esperando. 


viernes, 12 de abril de 2019

QUIJOTE


En un lugar de la ciudad que no quiero nombrar, vivía un viejo abogado, rodeado de una incontable cantidad de libros. Al igual que don Alonso su cerebro se secó por ellos. Las palabras de Marx, Lennin, Engels y Mao alimentaban su fantasía. Como un Quijote quería enmendar entuertos y deshacer agravios. Así que todos los días a la cinco de la tarde, frente a la iglesia del barrio, se paraba a proclamar sus diatribas contra el sistema y leer el evangelio de Trosky.
El policía que fue interrogado por dispararle, contestó:
—Él era un viejo divertido, pero sus ideas eran peligrosas.

viernes, 5 de abril de 2019

ZOMBIE


Miró con indiferencia a la mujer que se metía su toda poderosa verga en la boca. Estaba irritado, enojado, aburrido. Sus criaturas solo eran sexo, violencia y muerte; no despertaban ninguna pasión en él. Hizo a un lado a su amante y se levantó. Tomó un poco de barro creador, empezó a darle forma. Aplastó la figura al ver que se parecía a las otras, luego se arrepintió, volvió a esculpir. No le dio el soplo de vida, pero si un hambre insaciable. De ese modo Dios creó al zombie y lo puso en la Tierra.

viernes, 29 de marzo de 2019

LA CENA


Se restregó las manos tratando de calentarse. Miró al cielo, sería otra noche huyendo de la lluvia. El gruñido en el estómago le hizo olvidar sus preocupaciones por un instante. Caminó dos cuadras más, el hambre empezaba a ser desesperante. Vio un paquete en el andén. Sin mucha ilusión lo revisó, sus ojos brillaron, la boca se le llenó de saliva, al ver que era un plato de comida sin tocar. Agradeció a Dios y a la persona que había puesto ese alimento para él. Se sentó y empezó a comer.

Sería la última vez que lo besaría. Sentada observaba el reloj, él tardaba en llegar. Tal vez su reacción fue exagerada, solo había sido una vez, solo un desliz, un error de una noche, además era el hombre que amaba. Lo pensó por cinco minutos, lo perdonaría, no quería perderlo. Así que recogió la cena envenenada que había preparado para su esposo, la puso en una bolsa y la dejó en el andén.

viernes, 22 de marzo de 2019

LUKE


Esperó a que el escritor se durmiera para escabullirse entre las cobijas, con cuidado para no despertarlo. Saltó a la ventana que estaba abierta, salió y brincó al techo de la vecina. Maulló al sentir la brisa de la noche, le gustaba caminar por los tejados del barrio. Entró a una casa a hurtadillas, siguiendo su olfato, un pedazo de pollo abandonado en la mesa terminó en su panza. Mientras descansaba sobre un muro, vio un ratón, con el cual jugó hasta que se aburrió de él, después le arrancó la cabeza. A la una de la mañana percibió un aroma embriagador que lo enloqueció, el llamado de la naturaleza, el perfume de la gata de doña Isabel, la felina más guapa de la zona. Cuando el héroe llegó, vio que un gato fino, de esplendoroso pelaje, le hacía la corte a su amada. Él era el rey de la noche y de la calle, así que lo retó a duelo. Al rumor de pelea, una multitud de perros y gatos se agolparon alrededor de los guerreros. Él era diestro con las garras, en cinco minutos sometió a su adversario, este le pidió perdón, en un gesto de magnanimidad lo dejó marchar. Todos aclamaron al vencedor. Se acercó a la gata a reclamar su premio, ella se lo entregó complacida. De ese modo pasaron el resto de la noche. Al amanecer se despidió de su amante. Antes de llegar a la casa, cazó un pájaro, lo llevó entre sus fauces y lo dejó a los pies de su amo. Se subió al pecho del escritor y se durmió esperando a que despertara.

viernes, 15 de marzo de 2019

SILENCIO


Cuando tuvo que pedir disculpas por haberle dicho a su vecino: Negro güevon, decidió no volver a hablar. No quiso aprender el lenguaje de señas, para que nadie se comunicara con él. Dejó de escribir, así no tenía que dar explicaciones por su forma de pensar. Pasaba sus días sentado en el parque mirando a los demás. El anciano que quería meter la mano dentro de los pantalones de la joven. El tipo que golpeaba a su mujer a la vista de todos. La mujer que insultaba a su esposo mientras mandaba una foto de ella en ropa interior. El pobre chico que caminaba con las manos en los bolsillos pensando en la muerte, la chica que le gustaba estaba embarazada de su mejor amigo. El homosexual que miraba a todos por encima de sus hombros. La abogada que gritaba improperios contra los hombres y exigía ser trata como una damisela. El cura que hablaba de amor, mientras pensaba como decirle a la ama de llaves de la iglesia que se había cansado de su cuerpo viejo. El comunista que recibía el soborno para que los otros amañaran las elecciones. Después de diez años, creyó que había llegado el momento de exigir su derecho a gritar. Cuando abrió la boca, movió la lengua, su cabeza explotó.

DECISIÓN


Se recogió el cabello, se amarró los tenis, bebió jugo de sábila, se colgó la maleta, se puso el casco, se despidió de sus dos gatos, montó la bicicleta y salió. Le gustaba pedalear por la ciudad en la mañana.
Se rascó la entrepierna, encendió un Malboro, revisó el maletín para ver si no había olvidado del informe. Puso a Metallica en la radio, envió un mensaje a su amiga, para que se vieran, "No pasa de esta noche" se dijo. Esperó otros dos minutos a que se calentará el motor del carro, salió. —Que Mierda, esta ciudad es un puto trancón —exclamó.
Cansancio, una mala decisión, ella tomó el camino más rápido para ahorrarse 100 metros. La calle al fin está libre, él acelera. Intentó frenar cuando ella apareció en frente. El golpe la lanzó sobre el automóvil. Se rostro besó el asfalto, tres costillas rotas, un hombro dislocado, su pierna derecha enredada con la cadena.
Malditos locos en contravía —dijo el saliendo del carro.

viernes, 8 de marzo de 2019

OBSESIÓN


Desde que la vio por primera vez no pudo dejar de pensar en ella. Se le convirtió en una obligación. Era tan bella que parecía un castigo de Dios. Esa noche se masturbó recreando en el contoneo de aquellas caderas que parecían embrujar a todo el que se fijara en ellas. Se masturbaba en la mañana, en la tarde, en la noche pensando en esas tetas redondas que quería chupar, en ese cuerpo que quería recorrer con la lengua, en ese culo que deseaba comerse a besos. Conocía cada curva, cada detalle, cada suspiro, pero no era capaz de invitarla a salir. En una reunión que tuvieron en su apartamento, no habló más de cinco palabras con ella. El único trofeo que había conseguido era unos pantys en la canasta de la ropa sucia. Por esas cosas absurdas que pasan algunas veces en la vida, una noche en la cual ella bebía para olvidar a su amante de turno, se habían encontrado, le pidió que la acompañara. Luego de un par de botellas, empezaron los besos, las caricias, él eyaculó el pantalón cuando pudo meter la mano dentro de sus calzones. Al final de la medianoche terminaron en un hotel de mala muerte, donde las cucarachas y las manchas en las sabanas parecían parte del inventario. A ninguno le importo, sus lenguas se enredaron como un par de anacondas en celo, la temperatura de sus cuerpos aumentó a niveles exagerados, sus manos recorrían cada rincón de sus húmedos cuerpos. Él tocaba, besaba cada parte, se sentía en el nirvana. Ella intentó meterte su verga varias veces en la boca, su hombría estaba muerta. De la decepción pasó a la burla. Se vistió, apenando y avergonzado, bajos las carcajadas e improperios que le perforaban el pecho huyó con los ojos inundados por el llanto.
Ahora que caía del edifico donde vivía recordó que no había tenido la oportunidad para decirle que la amaba.


viernes, 1 de marzo de 2019

EL POLICÍA


La primera piedra que se estrelló contra él le reventó un ojo. El policía no entendía que sucedía, por qué la turba enardecida iba contra él. El color de su uniforme había bastado para que se convirtiera en objetivo de aquellas personas que clamaban justicia. Quiso decir algo, pero alguien le hizo saltar cuatro dientes cuando lo golpeó con un palo. El siguiente impacto le destrozó el tabique. Sintió como un cuchillo entraba por su espalda y perforaba el hígado, el estómago se llenó de sangre. Quiso gritar y lo hizo. Las personas vieron esto como un desafío, siguieron descargando su frustración sobre él. Lloró mientras el filo de un puñal le hacía trizas el pulmón izquierdo. Las neuronas no trasmitían sensación alguna, así que no sintió nada mientras era arrastrado por las calles, soportó aquella tortura por cuatro horas, hasta que una de sus lágrimas tocó el asfalto. Su cerebro quedó contra la acera por un disparo de su propia arma. Una niña esperaba la llegada de su padre, para saber qué pasó con la Cenicienta. La madre aguardaba a su marido para decirle que de nuevo sería padre.

viernes, 22 de febrero de 2019

CAMINATA


Camino con lentitud, la lluvia se mete entre mis huesos. Intento encender un cigarrillo, alcanzo a darle tres chupadas antes de que se apague, mis ropas están empapadas, no me importa, no sé que hago bajo la lluvia que azota la ciudad, solo siento la tristeza carcomiendo mi corazón, devorando mi cerebro. Estoy al borde de la locura, trato de sonreír, algunas veces quiero ser feliz. Sigo en mi marcha sin fin, cruzo el centro de la ciudad y me dirijo hacia el sur. Continuo avanzando, uno de mis zapatos se despega, mi pie sangra por una piedra que piso. Me detengo y abro los ojos, veo que estoy en el lugar que alguna vez llamé hogar. Las luces están encendidas, escucho voces, el corazón me duele. Podría golpear la puerta, adentro encontraría un plato de comida caliente, tal vez aún guarden uno de mis zapatos, tendría un abrazo y un beso de mi hija, soportaría la mirada de reproche de mi mujer; pienso, creo por un instante que eso alejaría mi depresión por un par de horas. Sonrío con la idea, me acerco a la puerta con la intención de tocar, no podre evitar que me vean como un fracasado, hace 6 años me fui, porque me iba a convertir en escritor; lo único que he conseguido es que tres editoriales me rechacen, cinco cuentos publicados, no he ganado un centavo con ellos y ceder varios poemas a un poeta, para poder comer. Así que retomo mi marcha, me alejo, esperando que mi ropa se seque para ir a la iglesia de San Judas por un poco de sopa caliente.

viernes, 15 de febrero de 2019

LA CASA


La lluvia me ha despertado, mi ropa está mojada, me levanto. Busco donde protegerme, soy el único que camina a medianoche en el parque. Debo soportar el frío que se cala en cada una de mis células. Al fin llego a un lugar seco, una vieja casa que lleva una década abandonada, dicen que aquí se cometió un crimen atroz, un hombre asesinó a su familia antes de ahorcarse. No pienso en ello, solo quiero poder escapar del aguacero que ahora ha arreciado. Encuentro dos cajas que me servirán de colchón. Me desvisto, mi cuerpo empieza a temblar, sonrío al imaginar mi cadáver helado, sería un gran titular para El Espacio: "Viejo muere desnudo y congelado". Froto mi cuerpo, intentando recuperar un poco el calor que se ha ido. Veo unos periódicos, con los cuales me cubro. Cuando la lluvia se detiene, empiezo a sentir que el aire me hace falta, por raro que suene veo que las paredes se estrechan, como si quisieran atraparme, sudo, quiero ponerme en pie, hay una fuerza que lo impide. Observo alrededor, solo es oscuridad, esta forma una boca que quiere tragarme. Escucho la voz de dos niños que me invitan a jugar con ellos. Mi pene se pone erecto, no puedo evitarlo, es como si alguien lo acariciara. Oigo unas cadenas que se acercan. Otra vez trato levantarme, lo logro, me dirijo a la puerta, no abre, lo intento con desespero, sigue sin abrir, la cosa que viene detrás de mí está cerca, angustia, empiezo a gritar, otro intento, lloro, la puerta cede, salgo, corro por más de diez cuadras, hasta que la policía logra detenerme, para preguntarme qué putas pasa conmigo corriendo desnudo a las tres de la madrugada.

viernes, 8 de febrero de 2019

MARLON


La mano de Marlon temblaba mientras sostenía el revólver contra la cara del asesino. Este reía, sabía que no podría matarlo, el hombre que lo amenazaba era de los buenos, dos años en el psiquiátrico y volvería a las calles para probar la sangre de alguna chiquilla. El detective miró al sargento que guardaba silencio, la psiquiatra le decía, que el tipo estaba enfermo, que no sabía lo que hacía, que no era consiente por su forma de actuar. Cerró los ojos y vio el cuerpo desnudo de la última víctima, una niña de ocho años que había sido estrangulada. Apretó el gatillo varias veces, las seis balas destrozaron la cabeza del psicópata.

jueves, 7 de febrero de 2019

EL HUÉSPED


La lluvia brotó de la nada. Tuve que detener mi caminata y buscar refugio en esa pequeña vivienda en medio de la nada. Golpeé la puerta. Sonreí, la casa parecía sacada de una vieja película de viernes 13. Una niña de unos ocho años me abrió la puerta, estaba sucia y uno de sus ojos era cubierto por el párpado que caía en forma de grano; se le unió un niño más pequeño, su rostro estaba marcado por el sarampión. Vino un hombre grande y gordo, sus dientes tenían rastros de lo último que había comido. Con su mano grasosa me dio la bienvenida, me invitó a seguir, me llevó a la mesa para compartir su cena que consistía en arroz y garbanzos duros. Su mujer que tenía el cabello sucio y desordenado, vestía un vestido transparente que dejaba ver un par de tetas caídas y unos calzones viejos que no podían ocultar el gran tamaño de sus nalgas. Eran amables, trataban de hacer amena la comida. Yo esperaba el momento en que aparecería Latherface con su motosierra. Me ofrecieron un café, algo amargo y frío. Lo bebí, pensé que no habiendo más, no podía ser exigente, así que saqué los cuchillos que guardaba en mi maleta y di comienzo a mi festín.

miércoles, 6 de febrero de 2019

INSTANTE


Mientras cruzaba el puente peatonal, la madre se detuvo a contestar el teléfono, soltó a su hijo por un minuto. El niño asomó la cabeza y escupió. El salivazo cayó contra el carro del político,  que pensaba en los calzones de  la joven que fue a pedirle trabajo. Frenó con fuerza al ver la mancha en el parabrisas. El policía que se preguntaba si su mujer lo engañaba, se estrelló contra él. El señor cura al tener que detenerse maldijo su suerte, llegaría tarde a la cita, la mujer que le había prometido una tarde de sexo se marcharía creyendo que era un cobarde. El reverendo bajó del automóvil marcando el teléfono. El chófer de la buseta logró verlo y paró en seco, haciendo que la viejita se orinara en los pantalones. El tipo empujó la mano más adentro de los pantis de la estudiante, la señora que iba sentada, lo golpeó con el bolso y le gritó pervertido. El ladrón se hirió  con el puñal  que llevaba en la pretina del pantalón, no había podido tomar el celular de la joven que la contaba a su amiga, que su nuevo novio era un fiasco en la cama. El taxista dio un bostezo y no pudo evitar meterse debajo de la buseta. Este salió enfurecido y amenazó al chófer con la cruceta. El conductor sacó el revólver que tenía bajo la silla. Disparó tres veces al aire. El joven escritor que iba soñando con el premio Nobel no se dio cuenta cuando una de las balas le atravesó el cerebro.

4 AÑOS DE PíLDORAS

Estamos de fiesta, un día como hoy en el 2015 empezó este viaje. 


martes, 5 de febrero de 2019

EL ESCRITOR GORE


Ocho mujeres violadas y destripadas. Un par de sospechosos. Un detective despistado. Un asesino inteligente. 352 páginas de sangre, vísceras, una oda a la violencia. Su última novela estaba terminada. Su editor estaría encantado. Apagó el computador. Se puso las pantuflas que su hija le había regalado, usó una bufanda para protegerse del frío de la noche. Fue a la cocina, calentó un café y un té para su esposa. En la sala vio que ella dormía abrazada a su viejo gato. La cubrió con una manta. Se sentó a su lado y empezó a leer a Thomas Mann, mientras esperaba que despertara para entregarle su regalo de aniversario, llevaban 42 años juntos, la amaba como desde el primer día que la vio en la biblioteca.

lunes, 4 de febrero de 2019

SOLEDAD


Se quitó la máscara de conejo. Dejó caer el cuchillo. Se sentó en la silla. Trató de limpiar la sangre de sus brazos. Miró todos los cuerpos destajados y destripados que estaban a su alrededor. Por un momento se sintió solo. El asesino lloró.

viernes, 1 de febrero de 2019

AJEDREZ


Se sentó en la silla del parque como lo hacía desde hace 100 años. Abrió el ajedrez y mientras su compañero llegaba empezó a acomodar las piezas. Se sacudió el azufre de sus hombros y bebió un coca cola fría para enfriar su garganta. Leyó dos cuentos de Borges, su amigo no llegaría, pasaron cinco meses desde la última vez que se encontraron. No quería pensar que estaba solo. Debía aceptarlo, Dios había muerto.

viernes, 25 de enero de 2019

VAN GOGH


La amaba tanto para saber que sin ella se moría. Todo empezó la noche que entre tragos y besos terminaron teniendo sexo sobre la alfombra. Ella era su todo, su obsesión. Así que emulando a Van Gogh se cortó la oreja y se la envió en una caja de madera acompañado de una nota: Sin ti, me desmorono. Ella no respondió. Llegó el dedo anular con su respectiva nota: Si ti, no existirá un anillo con tu nombre. Ella no respondió. Llegó su mano derecha con su respectiva nota: Sin ti, no vale la pena escribir. Era grotesco, pero le gustaba, le hablaría la próxima vez. Cuando abrió la caja estaba su corazón y la respectiva nota: Sin ti, para que usarlo.