Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

viernes, 15 de febrero de 2019

LA CASA


La lluvia me ha despertado, mi ropa está mojada, me levanto. Busco donde protegerme, soy el único que camina a medianoche en el parque. Debo soportar el frío que se cala en cada una de mis células. Al fin llego a un lugar seco, una vieja casa que lleva una década abandonada, dicen que aquí se cometió un crimen atroz, un hombre asesinó a su familia antes de ahorcarse. No pienso en ello, solo quiero poder escapar del aguacero que ahora ha arreciado. Encuentro dos cajas que me servirán de colchón. Me desvisto, mi cuerpo empieza a temblar, sonrío al imaginar mi cadáver helado, sería un gran titular para El Espacio: "Viejo muere desnudo y congelado". Froto mi cuerpo, intentando recuperar un poco el calor que se ha ido. Veo unos periódicos, con los cuales me cubro. Cuando la lluvia se detiene, empiezo a sentir que el aire me hace falta, por raro que suene veo que las paredes se estrechan, como si quisieran atraparme, sudo, quiero ponerme en pie, hay una fuerza que lo impide. Observo alrededor, solo es oscuridad, esta forma una boca que quiere tragarme. Escucho la voz de dos niños que me invitan a jugar con ellos. Mi pene se pone erecto, no puedo evitarlo, es como si alguien lo acariciara. Oigo unas cadenas que se acercan. Otra vez trato levantarme, lo logro, me dirijo a la puerta, no abre, lo intento con desespero, sigue sin abrir, la cosa que viene detrás de mí está cerca, angustia, empiezo a gritar, otro intento, lloro, la puerta cede, salgo, corro por más de diez cuadras, hasta que la policía logra detenerme, para preguntarme qué putas pasa conmigo corriendo desnudo a las tres de la madrugada.

No hay comentarios:

Publicar un comentario