Ocho
mujeres violadas y destripadas. Un par de sospechosos. Un detective despistado.
Un asesino inteligente. 352 páginas de sangre, vísceras, una oda a la
violencia. Su última novela estaba terminada. Su editor estaría encantado.
Apagó el computador. Se puso las pantuflas que su hija le había regalado, usó
una bufanda para protegerse del frío de la noche. Fue a la cocina, calentó un
café y un té para su esposa. En la sala vio que ella dormía abrazada a su viejo
gato. La cubrió con una manta. Se sentó a su lado y empezó a leer a Thomas Mann,
mientras esperaba que despertara para entregarle su regalo de aniversario,
llevaban 42 años juntos, la amaba como
desde el primer día que la vio en la biblioteca.
No hay comentarios:
Publicar un comentario