Llevo
17 años tratando de capturarlo, todo empezó cuando recibimos un
mensaje después de que masacrara a su tercera victima: “De no ser
por usted sargento Rodríguez, no hubiera podido escapar, usted no
pudo ver que debajo de mi abrigo iba bañado en la sangre de esa
perra que los llamó y no me dejó terminar en paz mi trabajo”. Perdí mi
trabajo en la policía por no capturar al hombre de la rosa. Ahora
estoy viejo y espero poder vengar las 63 mujeres que han sido
asesinadas. Pongo dos balas en el tambor del revólver, una para él
y la otra para mi.
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