Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

viernes, 15 de noviembre de 2019

AMOR

El aprendiz de cuenta historias salió a la puerta mientras la voz de Phil Anselmo retumbaba en su cabeza: —¿Que es el amor?, una mierda, se dijo. Encendió un cigarrillo, mientras el humo desgastaba sus pulmones y la nicotina adormilaba sus pensamientos observo a las parejas que cruzaban frente a él: Vio a un viejo que le decía a su joven asistente que le diera tiempo, pronto se separaría de su esposa, ella aceptó a pesar que sabía que el jamás se divorciaría. Vio al periodista que maldecía su suerte con las mujeres, su columna destilaba odio contra las féminas, pero anhelaba estar en medio de las piernas de una. Vio que una mujer de unos 25 años se burlaba del escritor que le rogaba que se quedara con lágrimas en los ojos, ella lo besó con desinterés mientras llegaba un tipo que la sacara de la pobreza. Una joven callaba mientras su cónyuge le gritaba sin imaginar que su foto saldría dos días después en el periódico. Inés soportaba los insultos de su novio, se decía que estaba bien que la celara, que eso significaba que la amaba. Una chica se dejaba acariciar por su amiga, esta le había prometido que no necesitaba de una verga para ser feliz, ella nunca le rompería el corazón.  Escuchó que Marina le decía a su compañera que se quedaría con Francisco que a pesar de que Andrés era un buen polvo no tenía dónde caerse muerto. Oyó al mendigo que exclamaba que él no necesitaba de las mujeres, pero maldecía a la que lo había abandonado. Una señora le gritaba al policía que habían intervenido para que su hombre no le siguiera pegando. Vio al hombre que contrataba los servicios de una prostituta, para ver si sus carnes abundantes podían arrancarle los pensamientos impuros que tenía con los niños de su iglesia.  Vio a la pareja que caminaban tomados de la mano, se sonreían, tenían los ojos brillantes como si su amor fuera lo único importante. Terminó el cigarrillo, pensó: —Serán seres felices o patéticos, caminan felices, orgullosos, apurados, lentos, tristes, deprimidos, muertos, pero convencidos que han encontrado el significado del amor verdadero. —Escupió y metió las manos en los bolsillos —Allá cada quien con su locura, el amor es cosa jodida. Entró al bar a seguir soñando con una novia japonesa que nunca conocería.  

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