No lo entendía, quería
comprender por qué nadie se quedaba en la casa. Había escuchado los rumores de
que la casa estaba encantada, que en ella habitaba un ser sobrenatural. Buscó,
esperó, investigó y nada encontró. Por primera vez en 200 años desde su llegada
de Transilvania se sintió solo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario