Tocó la puerta, no hubo respuesta. Después de tan largo viaje lo había encontrado. Tocó la puerta, no hubo respuesta. Deseaba compartir la verdad que había hallado. Tocó la puerta, no hubo respuesta. Había abandonado a su familia en busca de la solución. Tocó la puerta, no hubo respuesta. El tiempo y la distancia habían hecho que anhelara estar al lado de la mujer que amaba. Tocó la puerta, no hubo respuesta. Comenzó a impacientarse, empezó a sentir miedo. Tocó la puerta, no hubo respuesta. Habían pasado dos horas y él seguía esperando frente a la puerta. Tocó la puerta, no hubo respuesta. Una lágrima brotó de su ojo, el dolor atravesó su corazón, la vista se le nubló, se desplomó sin vida, sus pensamientos se extinguieron. La puerta jamás se abrió.
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