Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

viernes, 7 de junio de 2019

EL CAMINANTE


Había perdido la memoria de cómo llegó a la ciudad. No recordaba su nombre o quién fue. Quería regresar, quería saber quién era. Recorría las calles de la ciudad maldita. Con un costal al hombro y una botella de pegante en la boca, destruyendo las ideas, carcomiendo el alma. Cada vez que lo veía con su barba blanca y el cabello largo, pensaba que debía ser Dios padre, que había olvidado la forma de regresar a Edén. 

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