Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

viernes, 14 de junio de 2019

GUERRA

La guerra los había arrastrado a ese momento. Eran unos niños que jugaban con la muerte. Apuntaban las armas uno contra el otro. Al primero lo habían sacado arrastras de la escuela a los 9 años, lo llevaron al cuartel y lo convirtieron en un soldado. Al otro, lo llevaron al monte después de masacrar a su familia. Ambos habían aprendido a matar y a seguir ideas estúpidas. La lucha los había hecho fuertes, hombres sin sentimientos.

Se miraban, se estudiaban, el frío era espeso, no movían ninguno de sus músculos. Un ave cantó. Los fusiles susurraron. Las balas impactaron. Los niños cayeron al río. El político llenaba sus bolsillos con el erario de la ciudad y obligaba a su secretaria a hacerle sexo oral. El revolucionario repartía el botín de su último pillaje, violaba a una joven de 15 años y planeaba como extorsionar al país.

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