Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

viernes, 13 de septiembre de 2019

FRONTERA

La frontera militarizada. Un país agrede. Un país tiene miedo. Una situación cómica. Izquierda, derecha, prometen el Valhalla. Ancianos adictos a las niñas y al poder juegan a ser dioses. Niños que se masturban con las tetas de sus novias empuñan los fusiles contra sus hermanos. El silencio es sospechoso. Los periodistas babosos esperan el inicio del conteo de cadáveres. Las madres lloran. Un escritor pide perdón y se suicida. Un joven abogado grita paz y es descuartizado. El demonio limpia la sangre de su pecho mientras rompe el culo de su guardaespaldas, sonríe al ver que sus planes se hacen realidad. 3 de la mañana, el soldado ve la foto de su novia tratando de no dormirse. Hace frío, lleva tres días sin dormir. Cabecea sobre los controles. Espera metido en el tanque, el ataque inminente del enemigo. El sueño vence.  El misil explota en el camino. Un segundo disparo como respuesta. Mueren 50 gallinas, cinco hombres, tres mujeres. El soldado sigue dormido. Inicia la última guerra.  

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