Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

viernes, 26 de julio de 2019

ORIGEN —EL GUARDABOSQUE—


A los doce años supo que era diferente a los demás. Su corazón se había roto cuando el perro chilló, sus extremidades fueron haladas en todos los sentidos por las sogas que lo sujetaban. Les gritó que se detuvieran. Uno de los que halaba lo golpeó y lo llamó marica. Otro dijo que deberían hacerle lo mismo a él por pendejo. Ciego por las lágrimas de ira e impotencia, tomó un trozo de madera y lo estrelló en la cabeza del que lo había empujado, volvió a golpearlo y le rompió el tabique. Uno de sus compañeros trató de detenerlo, el dolor en su entrepierna no lo dejó, tirado en el suelo pudo sentir como tres de sus costillas se fracturaban. Él que lo insulto quiso huir, el trozo de madera se hizo añicos cuando impacto en su espalda y le hizo perder el sentido. El último que aún sujetaba al animal, perdió su ojo derecho, cuando un trozo de madera se le incrustó en la retina. Cuando no quedaba nada del pedazo de madera, él siguió golpeándolos con los puños y los pies. Hicieron falta tres policías para detenerlo. Fue condenado a cinco años en el reformatorio. Cuando salió tenía claro las tres primicias con las regiría su vida: 
* Ningún animal debe sufrir. 
* Los hombres son monstruos. 
* Jamás ser descubierto cuando hacía de ángel vengador. 

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