Está enojado. Ha
perdido la fe. El último pétalo esta por caer y ese será el final de todo. La
muy tonta no lo ha entendido. Él Perdió el tiempo al tener esperanza en algo
que no funcionaría. Ni para follarsela servía, la había visto en calzones, ni culo
ni tetas tenía. Así que toma una decisión desesperada, se lanza sobre ella y le
desgarra el cuello con sus fauces. De ese modo la bestia se da un festín con
bella.
Me hice escritor para no convertirme en un asesino.
viernes, 29 de diciembre de 2017
viernes, 22 de diciembre de 2017
NOCHEBUENA
Todo está en silencio.
El chico aguarda sin moverse un centímetro. Su cuerpo esta alerta. Su mano
aprieta con fuerza el cuchillo. Puede escuchar las campanillas que rompen con
fuerza la soledad de la noche. Oye una sonrisa, al fin ha llegado. Quisiera
tener otra solución, pero él no dejará que nadie lo juzgue por sus acciones y
menos por las cometidas unas horas atrás. Espera unos minutos más. Una lágrima
baña su rostro, mientras piensa en los que una vez amó. Se lanza sobre el
hombre que esta junto al árbol de navidad. Este deja caer el vaso de leche
cuando el acero penetra la carne de su barriga. El chico levanta su mano una y
otra vez cortando, destajando. Se detiene cuando su sed de sangre parece calmarse
por instante. Exhala con fuerza, mientras observaba al hombre del traje rojo, jamás
podrá decir que él es un niño malo. Vacía la bolsa de los regalos, introduce
las cabezas de su familia en ella y se pierde en la noche. El hombre que cojea
levanta la copa y sonríe.
viernes, 15 de diciembre de 2017
ELLA
El
alcohol no hace ningún efecto en mí. Ya ni ese placer me es permitido. Llevo
cuatro días sin dormir. Estoy al borde de la locura. Sé que ella ha regresado,
lo sé por su forma de golpear. No quiero verla, no puedo perdonarla por haberme
abandonado. Nuestro matrimonio había durado 24 años, no fue malo pero tampoco
bueno. Y todo se fue por el abismo cuando nuestra hija se fue con su novio, sin
pronunciar palabra, sin decir adiós. Esta gritando mi nombre, vuelve a golpear
la puerta con insistencia, arrojo la botella contra la pared y escupo: —Vete
perra, déjame en paz, soy feliz desde que te marchaste. De nuevo vuelve a decir mi nombre. Todo entre
nosotros se volvió rutina y costumbre, ninguno quería quedarse solo. Hasta el
sexo desapareció entre nosotros, prefería masturbarme con sus calzones sucios
que penetrar su inmunda cueva. Aun así vivimos ocho años más, hasta la noche
que todo acabó. Tengo miedo, a pesar que la puerta nos separa, puedo sentir su
rabia. Ya no golpea la puerta, la rasguña, el sonido es horrible que hace mis
dientes castañeen. Me acerco a la
puerta, puedo oler su perfume putrefacto que expele su cuerpo. Sé porque ha
regresado, sé muy bien porque está aquí. La última noche que la vi, le prepare
la cena y la invite a la cama, hicimos el amor de forma brutal y salvaje,
mientras le mordía un pezón, saque la navaja que guardaba debajo de la almohada
y se la hundí en el estómago, cuando el acero salió, la sangre brotó, lo cual
pareció excitarme más, entonces la penetré con fuerza, a su vez el cuchillo
cortaba su cuerpo una y otra vez. Eyaculé sobre ella cuando sus tripas caían
sobre la cama. La puerta empieza a ceder, puedo ver fragmentos de tierra,
tierra del lugar donde la había arrojado en pedazos. Lo primero que veo es la
piel rosada de una mano que se lanza hacia mi entrepierna.
viernes, 8 de diciembre de 2017
EL HECHICERO
El
hechicero miró el horizonte con sus ojos de arena, que observaban más allá de
la distancia y el tiempo. Se sentía viejo y por primera vez su túnica negra le
pesó. Trató de dibujar una sonrisa, dejando ver unos dientes amarillentos tan
antiguos como la historia, esta era
maligna como su alma. La calidez de su corazón no existía. Este era su destino
o mejor el deseo de ella. Mañana a esta hora habría sumido al mundo en caos y
destrucción en nombre de la mujer que amaba.
viernes, 1 de diciembre de 2017
BEST SELLER
Es el final, solo queda
esperar a que todo acabe. La observa sin prestarle mucha atención, mientras bebe
un café caliente. El rostro ha perdido su color, los labios que había besado
unas horas atrás, están resecos y sangran. El ojo derecho supura una sustancia
blanca y mal oliente. Se ha caído dos veces de la mesa donde se desangra con
lentitud. Cada corte es preciso, haciendo que su agonía sea larga y aterradora.
Ella no grita, él se ha encargado de cortarle la lengua. Se masturba con desgano,
esperando que ella de su última exhalación. Se sienta frente a la máquina de
escribir, comienza oprimir las teclas haciendo que las palabras broten de sus
manos. Describe paso a paso lo que ha hecho, la forma cómo su víctima va
muriendo. A medida que las hojas se acumulan a un lado de la mesa, entiende que
es el mejor libro que ha escrito hasta ahora.
viernes, 24 de noviembre de 2017
LA NIÑA
Percibe como su ropa
interior se humedece, al fin su erección cede, al igual que la niña que tiene
atada al borde las escaleras del sótano. Al fin dejó de invocar a su madre, de
llorar, de suplicar que no le haga nada. Ella muere. Él da un suspiro de alivio
cuando las voces en su cabeza se silencian. Siente asco, la sangre le molesta, por
primera vez no es libre, ligero, es un sentimiento extraño. Debe ser cansancio,
piensa. Es la primera vez que una niña le da tanta pelea, al final el resultado
fue el mismo. Se desviste y se mete bajo el agua caliente. Por un segundo cree
escuchar algo, trata de encontrar algún ruido extraño, pero no lo halla, sigue
acariciando su pene que de nuevo se pone duro. Percibe un leve picor en su
hombro, se sacude, el dolor va en aumento, como si su carne fuera cortada con
un cuchillo sin filo, ve que el agua se tiñe de sangre. Cuando entiende que es
lo que sucede, cae de rodillas y mira como la niña le arranca el corazón.
viernes, 17 de noviembre de 2017
FINAL
No
siento más dolor. No siento las dentelladas que da la criatura. Observo inmóvil
como ella devora parte de mi hígado. No sé en qué momento llegamos a este
absurdo instante. Trato de sonreír y una bocanada de sangre escapa de entre mis
labios, pienso que será divertido cuando regresé de la muerte, tendré que
arrastrarme para sobrevivir. La criatura ha arrancado de raíz el brazo derecho
y la rodilla izquierda ya no está unida a mí. Estoy débil, he perdido mucha
sangre, debería estar sin sentido, pero aún sigo viendo como soy devorado por
ella que ahora rompe el estómago, bilis, comida y jugos gástricos se esparcen
en lo que queda de mi cuerpo y el suelo. No se detiene ahí, en uno de sus
ataques logra que las tripas broten como un ramo de flores. Yo no sería una
criatura digna, me pudriré en mi propia sangre y mierda. Ella estaba dispuesta
a no dejar nada. Jamás debí esperar tanto tiempo entre el disparo y haberle
aplastado el cráneo con el martillo.
La
bala le atravesó el pecho y la estrelló contra la pared. Sabía lo que debía hacer, todos lo sabemos
desde hace diez años cuando apareció el primero de ellos. Pero me perdí en esos
ojos que amaba. Recordé el momento en que le hice el amor por primera vez,
nuestro viaje de luna de miel, nuestro único hijo que murió en la guerra contra
los monstruos que habían escapado de sus tumbas. La amaba, ella era mi todo,
pero no pude perdonarla, había dudado de mí, ella había bajado al sótano, para
descubrir los treinta pares de ojos de mis victimas en los últimos quince años.
Así que olvide aplastarle la cabeza. No me di cuenta cuando ella se lanzó sobre
mí y me arrancó parte de la cara de un solo mordisco.
domingo, 12 de noviembre de 2017
REGRESO A CASA
No
puedo sacármela de la cabeza. El viaje no sirvió de nada. Fui a ciudad de
México para decirle adiós, pero no funciono. Caminé entre la multitud, a la
medianoche el primero de noviembre, me dijeron que los mexicanos celebran la
vida y no la muerte el día de los muertos. Esperaba que de ese modo terminara
la obsesión que tengo por ella desde el instante que se marchó. En el avión me
la paso semidormido, casi embotado pensando en cada ínstate que viví con ella.
El día que nos besamos por primera vez en el cine bajo la complicidad de James
Cameron. La forma en que nos entregábamos a la lujuria y la pasión. Como
nuestro pequeño juego de besos y caricias se convirtió en una relación que
desembocó en un matrimonio que duro doce años, sobrevivió a dos abortos y un
amor de verano de parte mía. Ella se convirtió en mi vida, era todo lo que un
hombre podía esperar de una mujer. Fue mi regalo de parte de los dioses. Trato
de mantenerme despierto mientras bajo del avión, pero el vacío que está
creciendo en mi pecho es insoportable. Abordo un taxi, ruego porque el
conductor tome el camino más largo para llegar a mi lugar de destino, saber que
ella no estará cuando llegue, hace que me tiemblen las piernas. Intento
entender en que momento todo se fue a la mierda, parecía que todo era perfecto
entre nosotros. Recuerdo peleas, silencios, ausencias, sospechas. Hasta que una
noche después de hacer el amor por última vez, ella exclamó: —Ya no te amo,
quiero que te marches. Yo no lo hice, me senté en el sofá a beber una botella
de brandy que teníamos guardada en la alacena. Desde ese punto todo se vuelve
borroso, gritos, lágrimas, la botella vacía, su cabeza rota, sangre, silencio.
Desperté cinco horas después sobre su cadáver. Nunca fui un gran escritor pero
si un gran mentiroso. Así que despedacé su cuerpo y me deshice de él parte por
parte, esa fue la parte fácil, convencer a los demás que ella me había
abandonado fue un poco más complicado, a pesar de que algunos de nuestros
allegados aún sospechan que tuve que ver con su desaparición, me libré de la
policía, solo guardo dos de sus dedos envueltos en uno de sus calzones de satín
detrás de las copias de mis dos libros que ni ella leyó.
Me
detengo frente a la puerta, respiro como queriendo calmarme, tomo fuerza para
abrirla y entro a mi casa. Ella está sentada en el sillón viejo de cuero,
mientras uno de sus ojos cae sobre el piso de madera y una lombriz escapa por
una de sus fosas nasales dice: —Hola bebe, bienvenido a casa.
viernes, 10 de noviembre de 2017
Sin titulo
Aquel recuerdo era lo
único que guardaría de ella. Le gustaba la suavidad de la tela. Lo acercó a su
nariz, aún guardaba el aroma de ella, la mujer que había compartido su cama
hace pocas horas. Su pene se endureció
un poco al recordarla cuando solo vestía aquel calzón negro. Apretó la prenda
con fuerza, mientras revivía cada una de las caricias que le había hecho. Abrió
uno de los cajones de su armario y lo depositó junto a los otros 27 que habían pertenecido a las mujeres que
probaron la dureza de su verga y el filo de su navaja.
viernes, 3 de noviembre de 2017
ANDRÉS
La
perra está a punto de morir. Mis balas se encargarán que eso ocurra. El arma
pesa, solo tengo dos disparos antes de que me explote en las manos. Estos serán
suficientes para que deje de respirar. Esta retrasada a nuestra cita. La espero
a oscuras en la sala de su casa. El lugar donde asesinó a mi mejor amigo.
Quince puñaladas le bastaron para acabar con un matrimonio de doce años. Desde
que Andrés la conoció en la universidad no pudo amar a otra mujer. Él no se
parecía a mí, nunca pase de tercer semestre de derecho, me la pasaba tomando
por aburrimiento y me comía todo lo que pudiera quitarle los calzones. Fue el
único que se quedó conmigo, a pesar de que mi vida era una mierda. Me convertí
en un matón. No era el dinero, ni las mujeres, era el placer de poder romperle
la cara algún hijo de puta de vez en cuando. No sé si es venganza o solo rabia,
pero aquí estoy esperándola. Todos se burlaron de él cuándo fue a la policía a
decir que su mujer le pegaba. Nadie le puso cuidado, nadie se preocupó. Debió
llamarme pero jamás lo hizo. Tal vez por vergüenza o porque mi teléfono estaba siempre
apagado, es que ese fin de semana le estaba cuidando el culo al patrón,
mientras él se lo rompía a dos niñas de 16 años.
No
soy un buen tipo, pero esta zorra pagará por lo que le hizo. Ya llegó, puedo
percibir su perfume barato, oigo la llave abriendo la puerta. Trato de detener
la respiración, quiero que no se entere que estoy aquí, por lo menos hasta que
le meta el cañón del arma por la garganta. El sonido metálico de sus tacones indica
que ella ya está dentro. Enciende la luz y deja escapar un grito aterrador al
verme.
—Tu…
acá –dijo con la voz entrecortada— aunque me lo esperaba, siempre fuiste su
madre.
—Cállese,
no merece mencionar ni su nombre —exclamé.
—Siempre
has sido lento para entender las cosas. Te amo. Lo hice por ti.
—Solo
fue sexo, solo sexo, sucio y barato. —Recordé
esa noche en que llegué a su casa borracho y trabado, buscando a Andrés para
que me acompañara a donde la gorda Fanny, él no estaba, ella me hizo seguir, se
sentó en mis piernas, metí los dedos dentro de sus calzones, lo demás se lo
pueden imaginar, arruiné la vida de mi amigo en 30 minutos. —Él no tenía que
morir por lo que pasó.
—Ahora
eso no importa… además era un idiota, me tenía aburrida, ahora soy libre de
hacer lo que yo quiera. Bueno, si primero bajas eso. —Camina hacia mí, mueve su
cuerpo para que su vestido me muestre que no lleva ropa interior. Se siente segura
de lo que hace cuando ve que mi verga se pone dura.
—Andrés
era lo único bueno que yo tenía. Por ese pobre inútil, yo hubiera dado mi vida.
—Disparo las dos veces, la primera le rompe una de sus tetas de silicona, la
otra le destruye la mitad de la cara. Me levanto de la silla, escupo sobre su
sangre, me acomodo el pantalón para que no se note la erección y me marcho.
viernes, 27 de octubre de 2017
NUEVA VIDA
La corbata le estorba.
Su camisa tiene manchas de sudor. El pantalón le fastidia y le pica. La
temperatura del lugar parece aumentar con las horas. Se siente ahogado y creé que no puede soportar un segundo más la perorata de la vieja que se queja por
qué no le autorizan la operación de cataratas a su marido. Él tiene deseos de
abofetearla y decirle por quinta vez que debe ir a la sede principal. Está es
su nueva vida y entiende que debe acostumbrase. Sus líderes, habían firmado. Lo
habían obligado a dejar sus armas, abandonar sus botas sucias y cambiar su
uniforme por un traje que no le queda bien. Extraña la selva, la humedad, el
barro, los disparos, los gritos, la sangre, el olor a muerte que dejaba su
marcha. Todo eso ha terminado, ahora es un hombre de bien, que trabaja ocho horas
y va los domingos a misa. Compra una cena congelada y se dirige a su apartamento,
donde comerá y verá una de las novelas estúpidas hasta dormirse. Está es su rutina diaria desde hace nueve meses. Mientras calienta la comida en el
horno, va al otro cuarto y enciende la luz. Mira al hombre que duerme sobre sus
propias heces, lo levanta con fuerza y lo golpea por espacio de diez
minutos. Sale del cuarto, apaga la luz,
se limpia la sangre, se masturba, come y prende el televisor. Sonríe, hay cosas que no se pueden dejar atrás.
viernes, 20 de octubre de 2017
Sin titulo
Sangre. Manos manchadas.
Un cuchillo roto. Lágrimas. Arrepentimiento. Un hombre solo. Olor a podrido.
La tierra removida. Una tumba abierta. Pasos. Lamentos. Escucha su nombre. Su corazón
se detiene.
viernes, 13 de octubre de 2017
Sin titulo
Rió con fuerza, con tal
violencia que hizo que se avergonzara. Él
le atravesó el corazón con una daga. La asesinó por sospecha. Desde ese día se
le conoce como el hombre sin sombra.
viernes, 6 de octubre de 2017
COMBATE
Por: Juan Ramón Vera
El cuchillo en alto. Así como para enterrar en el lomo o en la cabeza. A la otra mano solo le quedan dos dedos. La sangre no forma un charco a sus pies porque es arrastrada por la torrencial lluvia montaña abajo, hasta la próxima quebrada, hasta el río Magdalena. Respira con fuerza y torpeza. Por boca y nariz. Haciendo ruido pero no tanto como para ocultar el gorgoteo amenazante que mana de la garganta de la criatura. Sabe que también está herida. El cuchillo está impregnado de un azul que emite opacos destellos con la escasa claridad. Sabe también que ella lo mide mejor que él. Que puede ver mejor en esa penumbra. Así despedazó uno a uno sus compañeros, adultos y niños. Por primera vez sintió verdadero miedo y concluyó que así debieron sentirse las miles de víctimas que habían caído bajo su mando en nombre de la revolución. Deseó agarrar con sus dedos el crucifijo que colgaba de su cuello pero la criatura lo interrumpió con un rugido que hizo pausar la lluvia por un instante. Con un rápido movimiento de mano cambió de posición el cuchillo y lo puso apuntando hacia arriba, como para enterrar en un vientre. Arqueó las piernas. Sintió un mareo. Perdía mucha sangre. Decidió atacar antes de desfallecer. Corrió hacia la sombra difusa de dónde salió el rugido. Los dedos inertes se balancearon salpicando y causándole dolor. Se le crispó la espalda. Gritó también. La bestia le respondió. No lo amilanó. Siguió. Al instante vio que venía a su encuentro, corriendo. Era lo que esperaba. Él guerrillero saltó. La criatura lo embistió, con su cabeza. Él se agarró de sus numerosas puntas y cuernos. Alguno se le encajó en las costillas. Y puñaleó lo que calculó era el cuello. Hizo peso a un lado y al otro. Rodaron. Los golpes con las piedras mientras bajaban a toda velocidad por aquella vía destapada no lo hicieron desistir de seguir aferrado. Llegaron al borde de un precipicio. Se sintió muy débil y la bestia quería deshacerse de él. Pero decidió dar una última puñalada, con su cuchillo de un pie de largo. Fue efectiva. La bestia rugió de dolor. Perdió fuerza. Él la dirigió al precipicio como un piloto suicida. Cayeron. Pedazos del uno y del otro quedaron regados por una caída de más de cien metros. El guerrillero nunca aprendió a leer pero combatió de igual a igual en una lucha interestelar.
El cuchillo en alto. Así como para enterrar en el lomo o en la cabeza. A la otra mano solo le quedan dos dedos. La sangre no forma un charco a sus pies porque es arrastrada por la torrencial lluvia montaña abajo, hasta la próxima quebrada, hasta el río Magdalena. Respira con fuerza y torpeza. Por boca y nariz. Haciendo ruido pero no tanto como para ocultar el gorgoteo amenazante que mana de la garganta de la criatura. Sabe que también está herida. El cuchillo está impregnado de un azul que emite opacos destellos con la escasa claridad. Sabe también que ella lo mide mejor que él. Que puede ver mejor en esa penumbra. Así despedazó uno a uno sus compañeros, adultos y niños. Por primera vez sintió verdadero miedo y concluyó que así debieron sentirse las miles de víctimas que habían caído bajo su mando en nombre de la revolución. Deseó agarrar con sus dedos el crucifijo que colgaba de su cuello pero la criatura lo interrumpió con un rugido que hizo pausar la lluvia por un instante. Con un rápido movimiento de mano cambió de posición el cuchillo y lo puso apuntando hacia arriba, como para enterrar en un vientre. Arqueó las piernas. Sintió un mareo. Perdía mucha sangre. Decidió atacar antes de desfallecer. Corrió hacia la sombra difusa de dónde salió el rugido. Los dedos inertes se balancearon salpicando y causándole dolor. Se le crispó la espalda. Gritó también. La bestia le respondió. No lo amilanó. Siguió. Al instante vio que venía a su encuentro, corriendo. Era lo que esperaba. Él guerrillero saltó. La criatura lo embistió, con su cabeza. Él se agarró de sus numerosas puntas y cuernos. Alguno se le encajó en las costillas. Y puñaleó lo que calculó era el cuello. Hizo peso a un lado y al otro. Rodaron. Los golpes con las piedras mientras bajaban a toda velocidad por aquella vía destapada no lo hicieron desistir de seguir aferrado. Llegaron al borde de un precipicio. Se sintió muy débil y la bestia quería deshacerse de él. Pero decidió dar una última puñalada, con su cuchillo de un pie de largo. Fue efectiva. La bestia rugió de dolor. Perdió fuerza. Él la dirigió al precipicio como un piloto suicida. Cayeron. Pedazos del uno y del otro quedaron regados por una caída de más de cien metros. El guerrillero nunca aprendió a leer pero combatió de igual a igual en una lucha interestelar.
viernes, 29 de septiembre de 2017
DESTINO
Se echó la bendición,
corrió y de un salto llegó a la entrada. La estación estaba atestada de
personas. Las puertas electrónicas no habían cerrado. El pie izquierdo del tipo
no se apoyó bien y este resbaló, cayendo en el momento exacto en que pasaba el
Transmilenio. La cabeza le explotó como una sandía cuando la llanta pasó sobre
ella. Es dos segundos todo se convirtió en caos y locura, hubo gritos,
maldiciones. Una señora vomitó sobre el traje nuevo del abogado. La rubia
artificial no se dio cuenta que sucedió, ya que enviaba un mensaje a su pareja
que en la noche le tenía un regalito. El policía trataba mirarle el culo a dos
jovencitas que despertaban su morbo. La monja perdió el sentido al pensar que
su periodo llevaba tres días sin llegar. Varias personas lo criticaron, otros
culparon al chófer del bus. El buen hombre dejaba en su casa de cartón una
mujer con varias costillas rotas y la nariz fracturada. Una pequeña niña a la
que ya le había tocado la entrepierna dos veces.
viernes, 22 de septiembre de 2017
LA VISITA
Despertó
de su oscuro sueño, cuando el acero atravesó su mano. Por primera vez sintió
vergüenza, dolor. No quería morir, no era que deseara estar vivo, era
el temor de encontrarse con Él, del momento en que lo viera a los ojos y le
preguntara ¿Por qué? Comprendió mientras el madero al que había sido clavado
era levantado, que había mancillado su nombre, había escupido en su rostro. Jamás
pudo entender sus sentimientos, sus instintos,
eran tan fuertes que solo podía dejarse llevar, al principio solo quería tocar
sus cuerpos imberbes, con el tiempo no fue suficiente, debía poseerlos,
lastimarlos, arrebatarles la vida. Eso los hacía sentir un dios, tan grande,
que no pensó que el olor a semen y a sangre que impregnaba su sotana lo
delatarían. Ahora que sabía que su tiempo se extinguía tenía miedo de descubrir
si Abba era real. Tardo 33 horas en morir a pesar de las heridas propinadas por
cada una de las madres de los 17 niños que había asesinado. Desde ese día todo
cura que llegaba al San Juan de la verde pradera era crucificado antes de que
pudiera desempacar sus maletas.
—San
Juan de la verde pradera será una de las tres pequeñas poblaciones que visitara
el santo padre, en su viaje por nuestro país.
viernes, 15 de septiembre de 2017
DRAGONES
Estaba enojado, arrojó
una bocanada de fuego de sus fauces. El fuego calcinó a una mujer y su hija.
Los pequeños dos patas, se habían atrevido a mucho. Antes solo se limitaban a amenazarlo
con sus pequeñas lanzas puntiagudas, que a él ni cosquillas le producían.
Algunas veces nos les prestaba atención, otras hasta jugaba con ellos, no
olvidada comerse a uno o dos hombres para que le siguieran temiendo. Esta vez
fue diferente habían entrado a su cubil, llevándose su tesoro y la cosa que más
amaba en el mundo, la princesa Dinah. No le importaba las montañas de oro que
le habían robado, era el dolor que
sentía al recordar las lágrimas que vio en los ojos de Dinah, cuando rogaba a
los caballeros que no se la llevaran, que no quería marcharse de su lado, que
no quería dejarlo solo, que lo amaba. Uno de los hombres rió, abofeteó a la
joven y la sacó de la cueva. De ese modo el gran Sorthegh, un brillante dragón
rojo, lloró lágrimas de diamante, e hizo de las tierras del sur un infierno al
saber que la princesa había muerto de tristeza. Muchos dos patas murieron,
hasta que lograron cazar y asesinar a Sorthegh, de ese modo empezó el fin de la
era de los dragones.
viernes, 8 de septiembre de 2017
Sin titulo
Había pasado su vida
entera entre los libros. Todo cambio cuando vio los ojos diáfanos y la sonrisa espiritual de aquel hombre,
decidió que debía darle una oportunidad.
Debía hacerlo. Así lo hizo. Tardo cinco años descifrando cada una de sus
palabras. Hasta que halló la verdad. Esa tarde después de decirme adiós se disparó
en la sien.
viernes, 1 de septiembre de 2017
Sin titulo
Después de tanta
insistencia de que volviera a escribir, lo creé a él. Era hermoso, su rostro era
blanco y duro como el mármol, los ojos tan oscuros que nadie podía adentrarse
en ellos, el cabello largo le caía sobre la espalda, tan brillante que hacia
armonía con su cuerpo escultural. No tenía alma, era el perfecto asesino. Lo acompañé a sus orgías de sangre, a sus masacres insaciables, me sentía satisfecho había creado un ser de la
noche difícil de imitar. Mi editor dijo: Esta es la historia más larga que has escrito, es fría, sin sentido, absurda, sin compromiso, como el vampiro que la
protagonizaba, no vale ni el papel donde esta escrita. Creo que dejó de
respirar después del golpe diez, pero no me detuve hasta que la silla le
aplastó la cabeza. Enrollé mi manuscrito y se lo metí en la boca, de esa forma
también lo asesiné a él. Esa noche maté a mi primera víctima de las 52 que probarían
mi soga. Esa noche me encontré conmigo mismo. Esa noche me encontré con el
hombre que cojea.
viernes, 25 de agosto de 2017
PADRE E HIJA
Le
da un beso en la frente a su pequeña Diana. Se detiene por un segundo para
mirarla y piensa que a los 17 se parece mucho a su madre. Esa perra que se
había ido hace siete años con su mejor amigo. Él había hecho tripas corazón y
se había convertido en padre y madre de sus hijos. Se cercioró que
Guillermo este dormido y no jugando debajo de las cobijas como acostumbraba
desde que había descubierto el internet. Era otro día normal en la casa. Bajó
con lentitud y fue hacia lo cocina, bebió un sorbo de leche, se aseguró que
todo estuviera apagado, se dirigió al sótano. Prendió la luz y esperó unos
segundos mientras sus ojos se acostumbraban a la luz mortecina y amarillenta
que alumbró el lugar. Fue aun lado de la sala, sin prestar atención a la joven
que empezaba a despertar de los efectos de la droga que él había puesto en su
refresco. La chica pudo ver que solo estaba vestida con su ropa interior, que
estaba atada sobre una mesa helada que le hacía estremecer el cuerpo, comenzó a
forcejear con las ataduras y se dio cuenta que era imposible gritar ya que un trozo
de tela le obstruía la boca. Se puso los guantes, un delantal blanco y se miró
al espejo, sus ojos brillaron, el rostro pareció cambiarle, como si fuera otra
persona, con una sonrisa macabra, con un oscuro deseo. Se acercó y acarició el
rostro de la chica. La besó en la frente
y con la lengua babeante recorrió el rostro hasta llegar a uno de los
senos, mordió uno de los pezones hasta que lo arrancó, la chica pidió a su
padre muerto que viniera por ella.
Aguardó
a que pasara una hora, quería saber qué hacía su padre en el sótano una vez al
mes, dos veces estuvo a punto de descubrirlo, pero se había quedado dormida. Así
que se levantó de la cama y caminó despacio, intentando que el piso no sonara bajo
sus pies. Se sentía nerviosa, quiso devolverse unas dos veces, pero la
curiosidad era más fuerte que el miedo.
Estaba
absorto en lo que hacía, había cortado varios lugares del cuerpo de la joven,
la erección llegaba a su cenit. Ella no lloraba, no forcejeaba, solo deseaba a
que el final llegara aunque este aún parecía lejano. Eyaculó cuando clavó el
cuchillo en el pecho de la víctima, destrozando el pulmón izquierdo, la boca de
la chica se llenó de sangre. Él no vio cuando su hija entró y se hizo detrás de
él.
Quería
gritar, pero los sonidos se ahogaron en la garganta, no estaba asustada, solo
asombrada, no por la sangre, no por la chica despedazada si no de la erección
que aún era notable en el pantalón de su padre.
Cuando
al fin se dio cuenta de la presencia de Diana, dejó caer el cuchillo e intentó
limpiar la sangre de las manos. Los dos se miraron, ninguno pronunció palabra
alguna, él trató de acercarse y abrazarla, pero no lo hizo. Ella tampoco se
marchaba.
—Padre…
—exclamó Diana.
—No
sé qué decir, solo que no puedo evitarlo, no puedo explicarlo…
—Pensé
que era mala, que algo estaba mal en mí. Que mis sueños eran aberrantes. Que
esa sed de sangre que me agobia era perversa. Ahora lo entiendo todo, soy hija
del demonio. —Recogió el cuchillo del suelo, miró con ternura a su progenitor y
se acercó a la camilla. Sin dudarlo clavó el arma en la yugular de la pobre
chica, que daba gracias por su fin.jueves, 24 de agosto de 2017
viernes, 18 de agosto de 2017
Sin titulo
Luna llena. Un gran
aullido. Garras. Colmillos. Sangre. Un despertar violento. Una mujer desgarrada.
Dos adolescentes destajados. Lágrimas. Un revólver obsoleto. Un hombre sufre.
Tres disparos. Tres fallos. Luna llena de nuevo. Un lobo hambriento.
viernes, 11 de agosto de 2017
viernes, 4 de agosto de 2017
GRAMÁTICA
Sus ojos sangraron
después de terminar de leer aquel manuscrito. Ese era el motivo que le hubiera
arrancando cada uno de sus dedos por cada error que encontró en el escrito. El
joven escritor decidió acabar con su vida, no podía vivir en un mundo donde las
personas no sabían la diferencia entre hay y ahí. Dejó una
pequeña nota que era más una oración que una carta de suicidio, rogaba a
cualquier dios que estuviera escuchándolo que salvara al mundo sin ninguna
condición, porque si era por la ortografía este ya se había ido a la mierda.
viernes, 28 de julio de 2017
Sin titulo
Estuvo tentado de irse
en la Tardis y abandonar a los humanos a su suerte. El Doctor no podía sacarse
de la cabeza esa imagen de aquel campo sembrado de cadáveres de niños, mujeres y
ancianos. Por un instante fugaz, se preguntó
si valía la pena salvarlos, si no sería lo mejor dejar que fueran exterminados
por los Daleks. Que el recuerdo de la humanidad fuera borrado del universo. Lloró
con rabia, pensaba que había olvidado como hacerlo. Apretó los dientes,
apuntó su destornillador y fue de nuevo a la guerra…
viernes, 21 de julio de 2017
Sin titulo
La bala atraviesa la
cabeza de la mujer que huye con su hijo en brazos. Esta cae sobre él, espero
que haya muerto con el golpe, no puedo dispararle por la posición del cuerpo de
su madre, además ellos ya están encima. Mientras recargo la escopeta puedo
observar como despedazan el cadáver de la mujer y la devoran a pedazos. Otras
dos almas que salvo. Estoy cansado y mis provisiones se terminan, he empezado a
racionar el agua que me queda. No puedo salir del edificio que se encuentra
rodeado de zombies, que intentan entrar, sé que las puertas en algún momento
cederán y será el final de todo, aunque no quiero pensar en ello, ni que voy
hacer cuando la comida y las balas se terminen. Mi fin parece cerca, ya debería
haber sucedido, no lo entiendo, mi mujer me mordió varias veces en el brazo
mientras le clavaba un cuchillo en uno de sus ojos, que algún momento del
tiempo brillaron cuando le pedí casarse conmigo, atravesé su cerebro y me bañe
con su sangre negra y putrefacta. Tuve que partirla en pedazos para que dejara
de moverse. Apoyo el arma en mis piernas y miro alrededor, puedo ver los restos
de mis hijos que tuvieron la misma suerte que su mamá. Un hombre y una anciana
corren en busca de refugio, yo detengo su carrera, con dos disparos, directos al corazón de cada uno. Dos almas más, creo que Dios me perdonará el hecho de que yo
mismo maté con mi familia. Aún sigo
esperando convertirme en uno de ellos, pero ha pasado un mes y hasta las
huellas de las mordeduras han desaparecido. Como el último trozo de carne
rancia y amarga. Veo la caja que está a mis pies, aún quedan muchas balas,
puedo salvar más almas, antes de que mi final llegue.
viernes, 14 de julio de 2017
viernes, 30 de junio de 2017
ODISEO
Después perforar el estómago
del matador con el cuerno y esparcir sus intestinos por toda la plaza, Odiseo
no detuvo la carrera, ni siquiera por los dos hombres que tratan de detener su
marcha con el capote. Pasó sobre ellos, a
uno le rompió dos costillas, al otro le destrozó el rostro. Él había escuchado
ciertos rumores entre los otros toros del corral. Habían dicho que cuando un
toro mata a un torero en la arena, la familia de este debe morir. Pensar en
Estrella y sus dos novillos hizo que el corazón le explotara de miedo e ira. Así que
continuó corriendo, saltó la barrera y embistió al público. Él había visto que
la mujer que estaba en frente suyo había besado al hombre que estaba tendido
ahogándose con su propia sangre, así que fue hacia ella, le atravesó la cabeza
de lado a lado, la arrastró varios metros del lugar, mientras sus patas aplastaban
al bebe que la mujer alzaba. Dos monjas, una anciana y tres políticos que no pudieron cobrar su
parte al día siguiente, fueron las victimas de Odiseo. Muchos heridos hasta que
una de las veinte balas disparadas contra él, explotó en su cabeza.
viernes, 23 de junio de 2017
Sin Titulo
Ahora que escribo sobre
ellos, recuerdo la época en que era feliz. Como olvidar cada sonrisa, cada
rostro, cada niño que destrocé con mi verga.
viernes, 16 de junio de 2017
Sin titulo
Seis de la mañana. Ella
se levanta. Reza un padre nuestro y dos aves marías junto a él. Lo besa en la frente. La sala huele mal, pero ya está acostumbrada, aunque más tarde
gastará medio frasco de aromatizante para erradicar el mal olor por resto del
día. Barre los bichos muertos y cuelga un nuevo papel pegamoscas en medio de la
habitación. Se ha habituado a tenerlo, que por momentos olvida que está ahí,
como esa noche que su nuevo novio le bajó la ropa interior y la penetró brutalmente hasta que la hizo gritar como una perra, como jamás lo había logrado él. Era divertido que estuviera en casa, los vecinos pasan a saludarlo, algunos
hasta contarles sus cosas, la casa está siempre llena de visitas. Hoy es diferente, al fin llegó la carta que esperaba más de un año, el permiso de parte
de la secretaria para poder enterarlo. Dejó escapar una sonrisa, no pensaba que
iba a ser un poco difícil decirle adiós a su esposo, que está tendido sobre la
mesa. Ni siquiera hace un año, esa noche cuando él descubrió que ella le era
infiel. Esa noche que ella le rompió el candelabro en la cabeza.
viernes, 9 de junio de 2017
viernes, 2 de junio de 2017
INICIO
Una lágrima cruza el
rostro del doctor. El revólver tiembla en su mano. Ha fallado dos disparos y
ella se acerca. Dios es un maldito sádico, esto no debía terminar así. Ella se
acerca más, puede sentir un olor putrefacto que llega a su nariz. Quería
desmayarse. Pero debe despedirse de ella. La mujer que ama. La mujer que quiere
saborear su piel.
Le tomó cinco años encontrar
la cura para la extraña enfermedad que atacó a su cónyuge. Una rara bacteria la
estaba devorando por dentro. “Debí esperar una semana más” sería el mantra que repetiría
hasta el día de su muerte. Al observar a los chimpancés con los cuales había
experimentado, estos parecían haber vencido la bacteria, se convenció para
probar la vacuna en su esposa. No podía soportar el verla tendía en la cama
sobre su sangre, heces, orina y fluidos. Estaba tan delgada que se podían
contar las costillas a través de su piel. Sus ojos eran dos cuencas vacías que
parecían decir mátame. Su cabello había caído casi en su totalidad, su piel era
transparente. Ella empezó a recuperarse al tercer día, su mirada empezó a tener
un pequeño brillo de esperanza. A la semana pudo sentarse y no tuvo que usar
pañal. Así que él fue al laboratorio para celebrar su descubrimiento y lo que
encontró fue uno de los primates comiéndose el estómago del otro. Con sangre
fría envenenó el aire de área de pruebas y esperó a que murieran los
chimpancés. El experimento había fallado. En ese instante lo entendió y lloró
con amargura. Tomó el revólver que guardaba en el cajón de su escritorio y
regresó a la casa. Ella tardó tres semanas para empezar a cambiar y él los
aprovechó para robarle un poco más de felicidad a la vida, aunque en el fondo
sabía cuál sería el final de su historia. Lo supo cuando la piel de ella empezó
a caerse a pedazos y a oler a carne muerta. Se olvidó de las palabras para dar
paso a unos guturales quejidos, sus movimientos se hicieron salvajes y violentos.
Tuvo que atarla.
Ahora se ha soltado de
sus ataduras, se acerca con lentitud, un hilillo de saliva y sangre nauseabunda
escapa entre sus labios. Él está herido, ella lo ha mordido. De nuevo ha errado
los disparos. No quiere hacerle daño. No importa en que se ha convertido es la
mujer que juró amar hasta el día de su muerte. El revolver escapa de sus manos
y cae. Trata de alejarse, se arrastra, la pérdida de sangre lo hace lento y
ella se abalanza sobre él. El segundo mordisco
es en el cuello. Muere al instante, no se da cuenta de que ella se alimenta de
su corazón y viseras, antes de salir de la casa, para encontrarse con la niña
de doce años de la casa de al lado. La criatura muere de un infarto cuando la
mujer la ataca. Ella sigue caminando en busca de una nueva víctima. La pequeña se levanta con sus
tripas escapando de su vientre, su mirada ha desaparecido y también comienza su
ruta de muerte… El resto de la historia ya es conocida.
viernes, 26 de mayo de 2017
Sin titulo
Un reality estúpido.
Una pareja rota. Un triángulo. Una mujer con curvas asesinas. Un presentador
ansioso. El camarógrafo obsesionado con la ropa interior. Infidelidad. Celos.
Sexo. Un arma. Un machete. Una esposa enojada. Las balas rompen los implantes
de la amante. El marido se desangra tratando de agarrar lo que ya no está. El
olor a muerte le gusta. Ella continúa. El machete parte en dos la cabeza del
presentador. El de la cámara cae con dos balas en el pecho. Ella parece un
valkiria. Esa fue la primera masacre de las muchas que cometió antes de
encontrarse conmigo, el hombre que cojea.
viernes, 19 de mayo de 2017
Sin Titulo
El asesino se sentía con suerte. Hizo una pequeña apuesta.
“Si Dios existe, encontrará la forma de detenerme”. Hoy bañaría en sangre las
páginas de la nueva novela del cuenta historias.
viernes, 12 de mayo de 2017
jueves, 11 de mayo de 2017
AMANTES
A pesar que su cuerpo
no para de temblar mantiene la vista fija en su razón de existir, esa mujer con
el cabello desordenado como sus ideas, que noche trasnoche se pasa a su catre,
lo besa, pega el culo a su cuerpo y duerme con él. Ayer sus carceleros los
descubrieron mientras ella intentaba masturbarlo y él trataba de bajarle los
calzones para acariciarle sus enormes nalgas. Ahora los dos aguardan tomados de
la mano que castigo les dará la enfermera en jefe. La perra toma una decisión,
les dará una dosis de electricidad en su cabeza, para que dejen de jugar al
papá y la mamá, ella detesta a todos los enfermos de su sala. Sería en la noche
cuando nadie se diera cuenta de sus pequeñas perversiones de causarle dolor a
otros. Mientras llega la hora, él recuerda los días en que era bueno en lo que
hacía, la razón de que lo trajeran a este lugar, algunos dirán que fue por amor
u otros por supervivencia, él solo actúa, su cuerpo deja de temblar, lo
enfermeros creen que él estaba ido, así que no aprietan con fuerza las correas
y él se suelta. Coge un bisturí y lo clava en el ojo del hombre que cuida la
puerta. En su camino para encontrarse con ella abandona dos enfermeros muertos,
una enfermera herida y una paciente sin lengua. Llega tarde, tres veces ha
viajado la electricidad en la cabeza de su amada. Aun así la toma de la mano y
escapa con ella.
Mata a dos policías y
varias personas caen en su huida, pero esa es otra historia, lo importante es
que esta con ella, sin importar que no recuerda su nombre, ni siquiera recuerda
quien es él.
viernes, 5 de mayo de 2017
Sin titulo
El arma cargada.
El policía enojado. El público indignado. Doce niñas violadas y degolladas. Ninguna pista. Solo sangre y llanto por todos
lados. El policía dispara con furia. Muere un inocente. El asesino bendice la
cena con su mujer y sus tres hijos, mientras piensa en su nueva víctima.
viernes, 28 de abril de 2017
Sin titulo
El joven patrullero
tuvo que sostener a su sargento mientras este expulsaba los intestinos por la
boca. La escena era dantesca en aquella habitación de ese pequeño hotelucho
perdido en las calles de la ciudad. El asesino se había tomado su tiempo con
sus dos víctimas, las había abierto con la precisión de un cirujano, para
sacarles las entrañas y clavarlas en la pared formando una imagen grotesca del
divino niño. Y con la maestría de una vieja costurera cosió los cuerpos para
que las dos hermanas jamás se separaran. —Esto es una mierda —Exclamó la
muerte. Esta tembló de miedo al ver la sombra del hombre que cojeaba y se
alejaba con lentitud del lugar.
viernes, 21 de abril de 2017
Sin titulo
Los calzones rojos
destrozados. La soga corta la piel. Ella esta desnuda. Él esta excitado. Se
siente raro. Su verga se pone dura. Las tetas se mueven por miedo. No puede
evitarlo. La mano acaricia pubis y nalgas. Los dedos penetran más allá de lo
permitido. Ella grita. Él se siente al borde del éxtasis. Las voces en su
cabeza piden sangre. Su corazón late de forma extraña. Las lágrimas bañan un
rostro desfigurado. Roba un beso a unos labios sangrantes. Él comete su único
error. La mira a los ojos. Se pierde en ellos. Lo entiende. Ella es la elegida,
la que estaba esperando, la que sería su dueña. Tres mandobles con el cuchillo
de carnicero. Cercena su mano izquierda, corta su pene y atraviesa su corazón.
miércoles, 12 de abril de 2017
Sin titulo
Gólgota, Jerusalén. 3:00
p:m, 3 de Abril año 33. Todo preparado. Los romanos listos. Los judíos dan
gritos de victoria. María llora. Los apóstoles se esconden. El cielo se pone
gris. La cruz armada. Los clavos afilados. El verdugo concentrado. La Lanza en
su lugar. Gestas y Dimas en sus puestos. Herodes le agarra una nalga a su esclava
etíope. Abba sentado en su trono. El Sabio es sujetado por dos de sus hermanos
y obligado a ver a la tierra. El invitado de no honor aún no llega. Cuando el
primer puñetazo le rompió la nariz hizo su mejor milagro, desapareció. Luego se
marchó con su hermano Lucifer.
viernes, 7 de abril de 2017
DECISIÓN
—Yo
lo haré —Dijo el detective. El ángel lo miró con tristeza pero aun así no dijo
nada.
—No
deberíamos hacerlo —exclamó el vampiro.
El
caballero golpeó la mesa con el puño y dijo con rabia —Si no lo hacemos
moriremos. Aunque me duela admitirlo su corazón debe volver a sangrar, él debe
sufrir o nuestro destino es morir.
El
ángel dejó caer la copa de whisky de sus manos —Es absurdo, queremos causarle
el mismo dolor que nos hizo nacer, no lo entiendo. A mí se me condeno a no verla
por el resto de la eternidad, y no me tienen llorando porque el escritor no quiere contar más sobre mí y mi tragedia.
—Tu
nunca cambiaras —replicó su compañero—Es hora de tomar una decisión.
Tres
a uno fue la votación, y una lágrima de sangre recorrió el rostro del ángel.
—La
decisión está tomada, ella debe desaparecer.
Desde
que él cuenta historias la encontró, la besó y le entregó su corazón, dejó de viajar a los mundos que existían en su
cabeza.
NATURALEZA
Se encontraba en la mitad de la calle. Estaba enojado. Otra
vez la misma historia. Puso las manos al frente, intentando frenar la avalancha
que venía sobre él. Ni con todo su poder absoluto pudo detener la furia de la
naturaleza. El río de lodo lo desplazó tres metros del lugar donde él había
tratado de salvar a ese pequeño pueblo, olvidado en medio de la selva. Maldijo
su suerte. Pudo escuchar el llanto de una niña que estaba bajo varias capas de
barro. Con las manos desnudas escarbó la tierra, pero la lluvia hacía difícil
su tarea, así que cuando la encontró, era tarde. Apretó los puños con rabia y
por primera vez vio la desolación que quedaba al paso del río y entendió que la
niña no era la única que visitaría hoy la barcaza de Caronte. Después que la
tragedia pasara, las personas dirían que todo había sido su culpa, que él lo
había dispuesto así. Se sentó en una gran piedra y lloró. Por primera vez Abba
condenó el momento en él le había entregado el planeta a los humanos.
viernes, 31 de marzo de 2017
Sin titulo
La práctica lleva a la
perfección. Sus cortes eran profundos y exactos. Con 46 víctimas, era lógico que
fuese un maestro. El moribundo mañana seria noticia y él podría dormir por unos
días hasta que las voces en su cabeza regresaran. Eso era tan solo una excusa,
a él le gustaba lo que hacía. Todo había empezado cuando vengó la muerte de su
esposa. Había destajado y destripado a la persona que la había violado y asesinado.
Fueron más de cincuenta cuchilladas, una a una las contó, ninguna entró por el
mismo lugar. Para él fue un renacer, había encontrado una razón para
vivir. Después de el segundo homicidio
se dijo que estaba en una misión salvadora, para liberar al mundo de asesinos,
violadores y pederastas. Luego tendría que inventar lo de las voces
cuando sus presas empezaron a incluir mujeres, niños y cualquier criatura que
se dejara cortar con el cuchillo. Pronto se encontraría conmigo, yo vengaría la
muerte de mi familia y lo haría sufrir tanto que mi dolor se extinguiría.
viernes, 24 de marzo de 2017
EL HILO ROJO
La penetró con
agresividad y terminó por detrás antes de cortarla por primera vez. El creía
que se le había otorgado un don, un don para producir dolor, así era, cada
sujeto que caía en sus garras conocía el sufrimiento en todas sus dimensiones,
era capaz de hacer tanto daño antes de que su víctima muriera, que su depravación
hacía ruborizar al mismo diablo. Pero no todo terminaba allí, poseía la
capacidad de ver el hilo rojo de la persona que moría, así que cortarlo era la
culminación de su obra, era lo que más le daba placer, no era una sola alma la
que destruía, si no la de dos amantes que jamás que se conocerían. Hoy era
diferente, estaba furioso, tenía rabia, ira contra la mujer que trataba de
protegerse con los brazos de los cortes de su cuchillo, le había roto la nariz
con la segunda bofetada, la había violado con una sed animal, la había cortado
tan finamente que había logrado retirar el sesenta por ciento de la piel antes
de que esta se desmayara por primera vez. Se masturbó mientras ella daba la última bocanada de vida. Los ojos le brillaron al ver el hilo rojo, tiró con fuerza
de él y pudo sentir un fuerte tirón en su corazón, volvió hacerlo y de nuevo sucedió lo mismo, pero estaba tan enojado, que no se dio tiempo a pensar un
segundo y lo cortó. Un vacío empezó a formarse en su corazón. Dobló las rodillas
y cayó. Lloró y el cuchillo escapó de sus manos. Dejó escarpar un lamento que
se convertía en un grito agónico. Le dolía pecho, pudo ver su propio hilo
cercenado y de ese modo conoció el amor.
viernes, 17 de marzo de 2017
EL ENCUENTRO
Era grande y viejo. Su
barba era larga y blanca. En su mirada se podía ver la huella del tiempo. Ella
tuvo miedo, aun así se acercó. Lo conocía por las historias que le había contado
su madre sobre él. Un soñador, un ilusionista, un narrador de historias. Ella se debatía en como como hablarle, con
amor o con rabia, jamás lo había visto y, sí era así lo había olvidado. El gigante giró con lentitud la cara hacia
ella, y en su rostro endurecido por el dolor trató de dibujar un gesto de amor,
para la niña que lo miraba con admiración. Ella lo abrazó y pudo sentir la
calidez que siempre extraño por alguna razón. Así estuvo hasta que el calor se extinguió
como el aliento del hombre que se iba a soñar a otros mundos.
viernes, 10 de marzo de 2017
DETECTIVE
Ella lo besó con
lujuria, era la recompensa por recuperar el dinero de la pobre viuda. Él a
través de la ropa interior dibujo la forma de sus nalgas, esta noche le haría
el amor y mañana olvidaría su nombre. Miró con desprecio el despojo que era el
hombre que le había ayudado a encontrar la última pista del caso. Le había
partido la nariz en dos, destrozado dos costillas y cerrado un ojo de un puñetazo, el
tipo era un tozudo para hablar, hubo que apretarlo un poco. El detective suspiro
con desgano, mientras esperaba a su abogado, se lamentó porque la vida real no
se parecía un poco a las novelas de detectives. Jamás debió romperle cada uno
de los huesos de la mano al villano para averiguar el paradero de la adolescente
que se había fugado con su novio, ahora este lo había demando por lesiones
personales. Además más tarde tendría que explicarle a su pareja que su caricia
era inocente cuando le tocó el culo a la secretaria y no acoso sexual como ella afirmaba.
EL VIEJO PEDRO
Como todos los días don
Pedro llegó a la biblioteca, después de tomarse un tinto escupido y fumarse un
pielroja, a las 8 y 36 de la mañana entró. Saludo a Margarita una de las señoras del aseo, a ella
le gustaba oírlo hablar, aunque algunas veces no entendía lo que el hombre decía.
Pidió el periódico del día, renegó contra los políticos de turno y se dio el
lujo de putear al país en voz alta. Se dirigió a la sala general, pidió un Gabo,
Un libro de poesía japonesa, un Chandler y un Poe, se sentó en el mismo lugar,
en la misma silla como lo hacía desde hace quince años. Allí pasaría cuatro
horas sumido en la lectura, hablando solo, tratando de encontrar el final de su
novela inconclusa. Pero hoy era diferente, el viejo sacó una hoja de papel doblada
siete veces, la desplegó sobre la mesa y la releyó de nuevo, era una carta de aceptación, en
resumen David Acosta un editor, le decía que le había cautivado su forma de
escribir, que su obra tenía qué ser publicada, que deberían verse pronto para
hablar de un posible contrato con la editorial. Pedro lloró, se dijo
que era tarde para hacer realidad su sueño, además no tenía a nadie con quien
compartirlo. Sacó un revólver de su raída chaqueta de paño. El disparo me
despertó del sueño en qué me había sumido Virginia Wolf.
viernes, 3 de marzo de 2017
Sin Titulo
El asesino arrojó el
cuchillo con fuerza. Enterró el cuerpo
del anciano que había sido su última víctima. Trató de limpiar la sangre y
bilis de sus botas, al final decidió quitárselas. Lo mismo hizo con la ropa. Se lavó las manos más de 60 veces tratando de borrar el olor a sangre y carne
podrida. Se vistió con unas prendas viejas y
holgadas. Entró descalzo al lugar. Quiso devolverse, marcharse, seguir con vida,
continuar cortando con el cuchillo. Pero no podía, lo había prometido, este era
el primer paso. Al final todo era por amor.
viernes, 24 de febrero de 2017
LA MUJER DEL ESCRITOR
Se
sentía sola. Tenía ganas de llorar. Estaba enojada con el hombre que ahora
jugaba solitario en el computador mientras la inspiración regresaba. Esta ya
había tardado más de tres años en volver. Era una cascara vacía, no era el hombre
del cual ella se había enamorado, ese hombre que una tarde lluviosa le había regalado unos versos de Benedetti. Hoy se había puesto la ropa interior que a él
tanto le gustaba, unos calzones rojos que marcaban la forma de sus nalgas. Contoneo
tres veces su culo y ninguna reacción. Día tras día la misma rutina, ella
estaba desesperada, había llegado el
momento de decir adiós.
Le
sirvió un café y mientras él lo bebía,
recordó la primera vez que intentó dejarlo atrás con su tristeza.
—Solo
dame una razón por la cual deba quedarme a tu lado —dijo ella con el corazón detenido.
El
suspiró y clavó la mirada en las maletas que estaban en la puerta. Quiso
correr, huir, dejarla sola. Respiró tratando de ahogar la ansiedad que empezaba a hacer vibrar cada una de sus células y al fin exclamó: —Podría darte miles, que juntos podemos hacer cosas sorprendentes, que contigo soy otra persona, que las cosas son más
fáciles a tu lado, que nos necesitamos, que el universo de algún modo nos
quiere juntos, que podríamos lograrlo, que utilizaría cada uno de mis días para
hacerte feliz. Pero tú me contestarás que no estas lista, que son solo
palabras, que yo te volveré a fallar. Entonces yo maldeciré el hecho de estar
vivo y no tenerte a mi lado. Solo sé que estas aquí y eso debe ser por algo. Así
solo diré, te amo y si tú me quieres, no sé qué hacemos perdiendo el tiempo y
deberíamos estar intentando hacernos felices.
Él
quiso salir, pero ella lo rodeó con sus brazos. Y así su historia fue escrita
por treinta años, de los cuales resultaron dos hijos, tres gatos y la mejor
saga policíaca que se escribió en el país. Era el hombre que amaba, su
compañero, su amigo, su escritor. Y ahora ya
no existía desde el día que emulando a
Hemingway, dijo que no había podido vencer la hoja en blanco.
La
cabeza del escritor se descuelgó contra su pecho. Ella llora por tres minutos y
de esa forma se despide de su tusitala.
viernes, 17 de febrero de 2017
Sin titulo
El
anciano se tomó un momento y dejo escapar un suspiro con desgano. Él cuenta
historias se sentía cansado. Escribir no era lo mismo. Era la misma mierda día
tras día. Miró la repisa que se encontraba enfrente de él. Sonrió al ver los
libros que en ella estaban, 7 novelas, 5 antologías de cuentos, su autobiografía
que le había vendido como ficción a su editora. Los premios y menciones que
había ganado en el transcurso del tiempo que había ejercido su oficio de
tusitala. Todo era vacío y estúpido, nada era real para él. En ese instante la
puerta de su estudio se abrió y entró ella, había tardado 20 años en regresar y
decirle: —Aquí estoy, ámame.
—Es
tarde —contestó el viejo— ya no importa. Y él cuenta historias se desvaneció en
el aire, como cada una de las páginas de amor que había escrito para ella.
viernes, 10 de febrero de 2017
RETORNO
De nuevo estaba en
casa, habían pasado diez años desde que se marchó. No era como lo había
imaginado, su antigua morada estaba destrozada por el tiempo. Se encontraba vacía,
hace mucho que los que vivían ahí dejaron de esperarlo. Acudió al llamado de su
rey, dejando a su familia para luchar en una guerra tan absurda que ni él
mismo entendía. Asesinó hombres y orcos
en nombre de un monarca que jamás salió de su castillo. Arrastraba el pie
derecho, el cual casi pierde por el frío excesivo de las tierras yermas del sur. Su brazo izquierdo apenas soportaba el peso de la espada, éste era inútil
desde que alguien lo atacó con un colmillo de dragón. Todos los avatares de la
batalla no se comparaban con el dolor que ahora sentía al no encontrar su razón
de vida, la esperanza que lo había mantenido vivo en medio de la muerte y el
olvido. Dobló las rodillas y cayó, Cerró los ojos para
tratar de sofocar las lágrimas que le humedecían el rostro.
Al abrirlos, su mirada
se posó en la pequeña puerta que estaba abierta, una luz anaranjada, brillante y
acogedora lo llamó. Dejó escapar un suspiro cuando la puerta se abrió un
poco y pudo distinguir la silueta de una mujer que se dirigía a hacia él. Era pequeña y delgada, él conocía cada una de sus curvas, que eran solo suyas, Sonrió
al ver que el cabello le había vuelto a crecer, era una gran cabellera negra
que caía sobre sus hombros. Ella también sonrió, mientras se acercaba a su
lado. Al fin podría besar esos labios
que tanto había extrañado. De nuevo estaba en casa.
Arrodillado, con la
cabeza inclinada, frente a la destartalada casa, lo encontraría la manada de
lobos que se alimentó de su carne.
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