Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

viernes, 17 de febrero de 2017

Sin titulo

El anciano se tomó un momento y dejo escapar un suspiro con desgano. Él cuenta historias se sentía cansado. Escribir no era lo mismo. Era la misma mierda día tras día. Miró la repisa que se encontraba enfrente de él. Sonrió al ver los libros que en ella estaban, 7 novelas, 5 antologías de cuentos, su autobiografía que le había vendido como ficción a su editora. Los premios y menciones que había ganado en el transcurso del tiempo que había ejercido su oficio de tusitala. Todo era vacío y estúpido, nada era real para él. En ese instante la puerta de su estudio se abrió y entró ella, había tardado 20 años en regresar y decirle: —Aquí estoy, ámame.

—Es tarde —contestó el viejo— ya no importa. Y él cuenta historias se desvaneció en el aire, como cada una de las páginas de amor que había escrito para ella.

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