Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

viernes, 10 de febrero de 2017

RETORNO

De nuevo estaba en casa, habían pasado diez años desde que se marchó. No era como lo había imaginado, su antigua morada estaba destrozada por el tiempo. Se encontraba vacía, hace mucho que los que vivían ahí dejaron de esperarlo. Acudió al llamado de su rey, dejando a su familia para luchar en una guerra tan absurda que ni él mismo entendía.  Asesinó hombres y orcos en nombre de un monarca que jamás salió de su castillo. Arrastraba el pie derecho, el cual casi pierde por el frío excesivo de las tierras yermas del sur. Su brazo izquierdo apenas soportaba el peso de la espada, éste era inútil desde que alguien lo atacó con un colmillo de dragón. Todos los avatares de la batalla no se comparaban con el dolor que ahora sentía al no encontrar su razón de vida, la esperanza que lo había mantenido vivo en medio de la muerte y el olvido. Dobló las rodillas y cayó, Cerró los ojos para tratar de sofocar las lágrimas que le humedecían el rostro.

Al abrirlos, su mirada se posó en la pequeña puerta que estaba abierta, una luz anaranjada, brillante y acogedora lo llamó. Dejó escapar un suspiro cuando la puerta se abrió un poco y pudo distinguir la silueta de una mujer que se dirigía a hacia él. Era pequeña y delgada, él conocía cada una de sus curvas, que eran solo suyas, Sonrió al ver que el cabello le había vuelto a crecer, era una gran cabellera negra que caía sobre sus hombros. Ella también sonrió, mientras se acercaba a su lado.  Al fin podría besar esos labios que tanto había extrañado. De nuevo estaba en casa.


Arrodillado, con la cabeza inclinada, frente a la destartalada casa, lo encontraría la manada de lobos que se alimentó de su carne.

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