Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

viernes, 21 de julio de 2017

Sin titulo

La bala atraviesa la cabeza de la mujer que huye con su hijo en brazos. Esta cae sobre él, espero que haya muerto con el golpe, no puedo dispararle por la posición del cuerpo de su madre, además ellos ya están encima. Mientras recargo la escopeta puedo observar como despedazan el cadáver de la mujer y la devoran a pedazos. Otras dos almas que salvo. Estoy cansado y mis provisiones se terminan, he empezado a racionar el agua que me queda. No puedo salir del edificio que se encuentra rodeado de zombies, que intentan entrar, sé que las puertas en algún momento cederán y será el final de todo, aunque no quiero pensar en ello, ni que voy hacer cuando la comida y las balas se terminen. Mi fin parece cerca, ya debería haber sucedido, no lo entiendo, mi mujer me mordió varias veces en el brazo mientras le clavaba un cuchillo en uno de sus ojos, que algún momento del tiempo brillaron cuando le pedí casarse conmigo, atravesé su cerebro y me bañe con su sangre negra y putrefacta. Tuve que partirla en pedazos para que dejara de moverse. Apoyo el arma en mis piernas y miro alrededor, puedo ver los restos de mis hijos que tuvieron la misma suerte que su mamá. Un hombre y una anciana corren en busca de refugio, yo detengo su carrera, con dos disparos, directos al corazón de cada uno. Dos almas más, creo que Dios me perdonará el hecho de que yo mismo maté con mi familia.  Aún sigo esperando convertirme en uno de ellos, pero ha pasado un mes y hasta las huellas de las mordeduras han desaparecido. Como el último trozo de carne rancia y amarga. Veo la caja que está a mis pies, aún quedan muchas balas, puedo salvar más almas, antes de que mi final llegue. 

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