Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

viernes, 21 de abril de 2017

Sin titulo



Los calzones rojos destrozados. La soga corta la piel. Ella esta desnuda. Él esta excitado. Se siente raro. Su verga se pone dura. Las tetas se mueven por miedo. No puede evitarlo. La mano acaricia pubis y nalgas. Los dedos penetran más allá de lo permitido. Ella grita. Él se siente al borde del éxtasis. Las voces en su cabeza piden sangre. Su corazón late de forma extraña. Las lágrimas bañan un rostro desfigurado. Roba un beso a unos labios sangrantes. Él comete su único error. La mira a los ojos. Se pierde en ellos. Lo entiende. Ella es la elegida, la que estaba esperando, la que sería su dueña. Tres mandobles con el cuchillo de carnicero. Cercena su mano izquierda, corta su pene y atraviesa su corazón. 

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