Los calzones rojos
destrozados. La soga corta la piel. Ella esta desnuda. Él esta excitado. Se
siente raro. Su verga se pone dura. Las tetas se mueven por miedo. No puede
evitarlo. La mano acaricia pubis y nalgas. Los dedos penetran más allá de lo
permitido. Ella grita. Él se siente al borde del éxtasis. Las voces en su
cabeza piden sangre. Su corazón late de forma extraña. Las lágrimas bañan un
rostro desfigurado. Roba un beso a unos labios sangrantes. Él comete su único
error. La mira a los ojos. Se pierde en ellos. Lo entiende. Ella es la elegida,
la que estaba esperando, la que sería su dueña. Tres mandobles con el cuchillo
de carnicero. Cercena su mano izquierda, corta su pene y atraviesa su corazón.
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