Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

viernes, 7 de abril de 2017

NATURALEZA

Se encontraba en la mitad de la calle. Estaba enojado. Otra vez la misma historia. Puso las manos al frente, intentando frenar la avalancha que venía sobre él. Ni con todo su poder absoluto pudo detener la furia de la naturaleza. El río de lodo lo desplazó tres metros del lugar donde él había tratado de salvar a ese pequeño pueblo, olvidado en medio de la selva. Maldijo su suerte. Pudo escuchar el llanto de una niña que estaba bajo varias capas de barro. Con las manos desnudas escarbó la tierra, pero la lluvia hacía difícil su tarea, así que cuando la encontró, era tarde. Apretó los puños con rabia y por primera vez vio la desolación que quedaba al paso del río y entendió que la niña no era la única que visitaría hoy la barcaza de Caronte. Después que la tragedia pasara, las personas dirían que todo había sido su culpa, que él lo había dispuesto así. Se sentó en una gran piedra y lloró. Por primera vez Abba condenó el momento en él le había entregado el planeta a los humanos.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario