Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

viernes, 31 de marzo de 2017

Sin titulo

La práctica lleva a la perfección. Sus cortes eran profundos y exactos. Con 46 víctimas, era lógico que fuese un maestro. El moribundo mañana seria noticia y él podría dormir por unos días hasta que las voces en su cabeza regresaran. Eso era tan solo una excusa, a él le gustaba lo que hacía. Todo había empezado cuando vengó la muerte de su esposa. Había destajado y destripado a la persona que la había violado y asesinado. Fueron más de cincuenta cuchilladas, una a una las contó, ninguna entró por el mismo lugar. Para él fue un renacer, había encontrado una razón para vivir.  Después de el segundo homicidio se dijo que estaba en una misión salvadora, para liberar al mundo de asesinos, violadores y pederastas.  Luego  tendría que inventar lo de las voces cuando sus presas empezaron a incluir mujeres, niños y cualquier criatura que se dejara cortar con el cuchillo. Pronto se encontraría conmigo, yo vengaría la muerte de mi familia y lo haría sufrir tanto que mi dolor se extinguiría. 

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