Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

viernes, 10 de noviembre de 2017

Sin titulo

Aquel recuerdo era lo único que guardaría de ella. Le gustaba la suavidad de la tela. Lo acercó a su nariz, aún guardaba el aroma de ella, la mujer que había compartido su cama hace pocas horas. Su pene se endureció un poco al recordarla cuando solo vestía aquel calzón negro. Apretó la prenda con fuerza, mientras revivía cada una de las caricias que le había hecho. Abrió uno de los cajones de su armario y lo depositó junto a los otros 27 que habían pertenecido a las mujeres que probaron la dureza de su verga y el filo de su navaja. 

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