El arma cargada.
El policía enojado. El público indignado. Doce niñas violadas y degolladas. Ninguna pista. Solo sangre y llanto por todos
lados. El policía dispara con furia. Muere un inocente. El asesino bendice la
cena con su mujer y sus tres hijos, mientras piensa en su nueva víctima.
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