A pesar que su cuerpo
no para de temblar mantiene la vista fija en su razón de existir, esa mujer con
el cabello desordenado como sus ideas, que noche trasnoche se pasa a su catre,
lo besa, pega el culo a su cuerpo y duerme con él. Ayer sus carceleros los
descubrieron mientras ella intentaba masturbarlo y él trataba de bajarle los
calzones para acariciarle sus enormes nalgas. Ahora los dos aguardan tomados de
la mano que castigo les dará la enfermera en jefe. La perra toma una decisión,
les dará una dosis de electricidad en su cabeza, para que dejen de jugar al
papá y la mamá, ella detesta a todos los enfermos de su sala. Sería en la noche
cuando nadie se diera cuenta de sus pequeñas perversiones de causarle dolor a
otros. Mientras llega la hora, él recuerda los días en que era bueno en lo que
hacía, la razón de que lo trajeran a este lugar, algunos dirán que fue por amor
u otros por supervivencia, él solo actúa, su cuerpo deja de temblar, lo
enfermeros creen que él estaba ido, así que no aprietan con fuerza las correas
y él se suelta. Coge un bisturí y lo clava en el ojo del hombre que cuida la
puerta. En su camino para encontrarse con ella abandona dos enfermeros muertos,
una enfermera herida y una paciente sin lengua. Llega tarde, tres veces ha
viajado la electricidad en la cabeza de su amada. Aun así la toma de la mano y
escapa con ella.
Mata a dos policías y
varias personas caen en su huida, pero esa es otra historia, lo importante es
que esta con ella, sin importar que no recuerda su nombre, ni siquiera recuerda
quien es él.
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