Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

jueves, 11 de mayo de 2017

AMANTES

A pesar que su cuerpo no para de temblar mantiene la vista fija en su razón de existir, esa mujer con el cabello desordenado como sus ideas, que noche trasnoche se pasa a su catre, lo besa, pega el culo a su cuerpo y duerme con él. Ayer sus carceleros los descubrieron mientras ella intentaba masturbarlo y él trataba de bajarle los calzones para acariciarle sus enormes nalgas. Ahora los dos aguardan tomados de la mano que castigo les dará la enfermera en jefe. La perra toma una decisión, les dará una dosis de electricidad en su cabeza, para que dejen de jugar al papá y la mamá, ella detesta a todos los enfermos de su sala. Sería en la noche cuando nadie se diera cuenta de sus pequeñas perversiones de causarle dolor a otros. Mientras llega la hora, él recuerda los días en que era bueno en lo que hacía, la razón de que lo trajeran a este lugar, algunos dirán que fue por amor u otros por supervivencia, él solo actúa, su cuerpo deja de temblar, lo enfermeros creen que él estaba ido, así que no aprietan con fuerza las correas y él se suelta. Coge un bisturí y lo clava en el ojo del hombre que cuida la puerta. En su camino para encontrarse con ella abandona dos enfermeros muertos, una enfermera herida y una paciente sin lengua. Llega tarde, tres veces ha viajado la electricidad en la cabeza de su amada. Aun así la toma de la mano y escapa con ella.

Mata a dos policías y varias personas caen en su huida, pero esa es otra historia, lo importante es que esta con ella, sin importar que no recuerda su nombre, ni siquiera recuerda quien es él.

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