Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

viernes, 29 de septiembre de 2017

DESTINO

Se echó la bendición, corrió y de un salto llegó a la entrada. La estación estaba atestada de personas. Las puertas electrónicas no habían cerrado. El pie izquierdo del tipo no se apoyó bien y este resbaló, cayendo en el momento exacto en que pasaba el Transmilenio. La cabeza le explotó como una sandía cuando la llanta pasó sobre ella. Es dos segundos todo se convirtió en caos y locura, hubo gritos, maldiciones. Una señora vomitó sobre el traje nuevo del abogado. La rubia artificial no se dio cuenta que sucedió, ya que enviaba un mensaje a su pareja que en la  noche le tenía un regalito. El policía trataba mirarle el culo a dos jovencitas que despertaban su morbo. La monja perdió el sentido al pensar que su periodo llevaba tres días sin llegar. Varias personas lo criticaron, otros culparon al chófer del bus. El buen hombre dejaba en su casa de cartón una mujer con varias costillas rotas y la nariz fracturada. Una pequeña niña a la que ya le había tocado la entrepierna dos veces. 

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