Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

viernes, 22 de diciembre de 2017

NOCHEBUENA

Todo está en silencio. El chico aguarda sin moverse un centímetro. Su cuerpo esta alerta. Su mano aprieta con fuerza el cuchillo. Puede escuchar las campanillas que rompen con fuerza la soledad de la noche. Oye una sonrisa, al fin ha llegado. Quisiera tener otra solución, pero él no dejará que nadie lo juzgue por sus acciones y menos por las cometidas unas horas atrás. Espera unos minutos más. Una lágrima baña su rostro, mientras piensa en los que una vez amó. Se lanza sobre el hombre que esta junto al árbol de navidad. Este deja caer el vaso de leche cuando el acero penetra la carne de su barriga. El chico levanta su mano una y otra vez cortando, destajando. Se detiene cuando su sed de sangre parece calmarse por instante. Exhala con fuerza, mientras observaba al hombre del traje rojo, jamás podrá decir que él es un niño malo. Vacía la bolsa de los regalos, introduce las cabezas de su familia en ella y se pierde en la noche. El hombre que cojea levanta la copa y sonríe.

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