Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

viernes, 30 de junio de 2017

ODISEO

Después perforar el estómago del matador con el cuerno y esparcir sus intestinos por toda la plaza, Odiseo no detuvo la carrera, ni siquiera por los dos hombres que tratan de detener su marcha con el capote.  Pasó sobre ellos, a uno le rompió dos costillas, al otro le destrozó el rostro. Él había escuchado ciertos rumores entre los otros toros del corral. Habían dicho que cuando un toro mata a un torero en la arena, la familia de este debe morir. Pensar en Estrella y sus dos novillos hizo que el corazón le explotara de miedo e ira. Así que continuó corriendo, saltó la barrera y embistió al público. Él había visto que la mujer que estaba en frente suyo había besado al hombre que estaba tendido ahogándose con su propia sangre, así que fue hacia ella, le atravesó la cabeza de lado a lado, la arrastró varios metros del lugar, mientras sus patas aplastaban al bebe que la mujer alzaba. Dos monjas, una anciana  y tres políticos que no pudieron cobrar su parte al día siguiente, fueron las victimas de Odiseo. Muchos heridos hasta que una de las veinte balas disparadas contra él, explotó en su cabeza. 

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