Un escalofrío recorrió
mis vertebras, cuando el robot apuntó su arma contra mí. Dejé escapar una
maldición, no tenía oportunidad. Era su último protocolo, él no se detendría
hasta cumplir con la orden insertada en su programa. Sonreí, la vida es irónica,
ahora que no quiero morir, mi creación terminaría con mi tristeza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario