Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

miércoles, 11 de mayo de 2016

LA MÁQUINA DE ESCRIBIR


2015-04-24 13:16:00
sorelestat

“El vampiro clavó los colmillos en su cuello mientras la penetraba por detrás…” escribí en mi Olivetti cuando perdí la primera falange de mi dedo anular de la mano izquierda. La máquina sonrió mientras yo intentaba detener la sangre con la camiseta. Escuche el ruido seco del metal contra la madera, se movía. Parecía querer lanzarse sobre mí. Maldije, esto no podía estar pasando. Mi compañera iba a asesinarme. Estaba enojada después de que había matado a Tarja Blake. La heroína de las doce novelas que juntos habíamos escrito. Por consejo de mi editor había decido que era el momento de terminar con ella. Blake moriría en una orgia de sangre, en las manos de un psicópata que antes de ella había asesinado a treinta personas. Supe que algo sucedía con la máquina, cuando las teclas empezaron a fallar, por culpa de esto no había podido escribir más de diez páginas de mi nueva historia. Cae del escritorio, rompiendo el piso, una de sus teclas sale disparada y se encuentra con mi ojo. Caigo de rodillas. El ojo sale incrustado en la tecla cuando me la arranco. La máquina sigue avanzando hacia mí. Trato de convencerme de que estoy dormido, pero el dolor que tortura mis neuronas me dice que no es así. El ruido de su marcha me hace chocar los dientes. Quiero levantarme, no tengo equilibrio, estoy a merced de la Olivetti.  Tarja fue nuestra amante, nuestro único amor. Ella era la imagen de la mujer que jamás tocó a mi puerta. La máquina gira sobre ella y lanza las astillas de madera que se clavan en mi cuerpo. Gruñe y podría jurar que oí: “No te perdonaré, ella no debía morir”. Embiste contra mí, cayendo encima, rompiendo costillas, reventando pulmones, aplastando el pecho. La respiración se hace difícil, el corazón no se mueve por su peso. Exhalo mi última bocana de aire, cuando la Olivetti atrapa mi cabeza…


No hay comentarios:

Publicar un comentario