Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

miércoles, 11 de mayo de 2016

OPERA PRIMA


2015-02-13 12:30:00
sorelestat

Puso el punto final a su primer libro. Después de tanto tiempo de haberlo iniciado había logrado terminarlo. Había gastado dieciocho años investigando, buscando esa idea original, tomando apuntes sobre todo lo que le rodeaba. Usó dos años más para escribir su manuscrito y pudo darse cuenta de que su novela tenía algunas telarañas, aun así estaba orgulloso de tenerlo en sus manos.
Le gusto ver las palabras impresas en el papel, palabras que componían el todo por el cual se había dedicado al oficio. Metió el montón de hojas en el cajón de su escritorio, guardaría el escrito por un tiempo para más tarde corregirlo y tal vez, porque no, publicarlo. Era un gran día, no importaría tomarse una o dos copas de vino para celebrarlo.
Soñaba con la fama mientras esperaba que el semáforo cambiara. Una buseta se acercaba, el chofer sudaba de ira, al ver al gamín que se había subido por la puerta de atrás. Una señora se llevó los dedos a la nariz tratando de evitar el olor de dicho personaje. Un hombre lo miró con desagrado y apretó su celular en el bolsillo.
—Bájese o lo bajo —gritó el chofer. Al girar el rostro su pie oprimió el acelerador. Y cuando el gamín trataba de responderle con su florido repertorio de madrazos, todos en la buseta oyeron un golpe sordo. El semáforo aún no había cambiado, cuando él decidió cruzar. Así que no vio el leviatán que se le vino encima. La buseta lo arrojó tres metros contra la calle. La botella de vino rodó, quedó abandonada, como aquel manuscrito que jamás saldría de su encierro.


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