2015-08-21 13:38:00
sorelestat
Dejé de entender sus palabras cuando me perdí al ver la transparencia de sus calzones, cuando cruzó las piernas a lo Sharon Stone. Sonrió al ver que su movimiento no había pasado inadvertido. Sacó un cigarrillo y lo puso entre sus labios, rojos por el lápiz labial. Si Dios quería burlarse de mí, lo hizo en el instante en que mi verga se puso dura por ese par de piernas enfundadas en unas pantimedias del mismo color de su vestido, que se amoldaba a las curvas de su cuerpo. Su cabello negro caía sobre sus hombros desnudos, que yo quería marcar con mis dientes.
—La gorda Fanny me dijo que usted podía hacer el trabajo —dijo, mientras acomodaba la tira de su sostén, haciendo que sus senos amenazaran con escapar de él. Traté de disimular una sonrisa, fume mi cigarrillo en dos bocanadas.
Organizando las ideas en mi cabeza e intentando disimular mi erección. Le pregunté — ¿Qué puedo hacer por usted?
De nuevo abrió su bolso para sacar un fajo de billetes y una fotografía que puso en la mesita de centro —Quiero que lo mate.
Yo, como el profesional que era, o solo porque quería alejar la idea de tirármela ahí mismo, tomé los billetes y los conté con lentitud. Los volví a poner en el mismo lugar y cogí la foto. Casi me voy de culo al ver el rostro del hombre. Después de un par de minutos, cuando logre calmar mi risa malsana, dije:
—Esta debe ser una puta broma.
— ¿Qué sucede? —dijo ella, de nuevo acomodándose el escote.
— ¿Quién es él?
—Mi esposo, el maldito me puso los cuernos con mi hermana.
—El mundo es un pañuelo y el amor estúpido. Su esposo vino hace una hora, a pedirme que hiciera lo mismo con usted y él ofreció el doble de lo que usted está pagando
—No tengo más dinero, pero yo haría cualquier cosa para que…
De nuevo dejé de escucharla, quería pensar qué era lo que debía hacer. De nuevo me mostró la trasparencia roja que cubría la vagina que mi pene quería penetrar. Encendí un cigarrillo y me dije: debería cobrarles a los dos por adelantado, tirármela y matarlos a ambos, en ese orden. Libraría al mundo de dos seres que intentaron amar, pero se dejaron ganar por sus pasiones, según el hombre ella también lo había engañado y tenía con qué. Como el estúpido que soy, hice mi elección, sin imaginar que besar ese par de tetas sería mi perdición.
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