Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

viernes, 13 de mayo de 2016

EL PLAN

La decisión estaba tomada. Sería esta noche. Primero la besaría y luego la apuñalaría tantas veces como lo había engañado. Después destajaría su cuerpo en piezas tan pequeñas que deberían caber en dos bolsas negras. Luego, la arrojaría al carro de la basura que pasaría a las cinco de la mañana. Ella se acerca y le da una bebida caliente. Él no dice nada, se limita a observarla y a beber su tinto, el momento se acercaba. Ella se mueve de lado a lado, meneando el culo de  forma vulgar, la prenda de licra dibuja bien las curvas de sus nalgas. Se agacha y el leggins se corre dejando ver la piel enmarcada por una tanga transparente. Su verga se pone dura y se dice a si mismo que no sería mala idea hacerle el amor por última vez antes de asesinarla. Mientras trata de reorganizar de nuevo los pasos de su plan, la mano le empieza a temblar haciendo que deje caer el pocillo al suelo, la cabeza le arde, los  ojos se le humedecen, todo se oscurece y cae al piso botando espuma por la boca.

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