2012-11-24 15:16:00
sorelestat
Publicado internet www.relatosbrevisimosmandarin.com
LA SOLUCIÓN
Rompiendo el silencio, tres balas a quemarropa penetraron en el pecho del policía. Él volvió a dormir como un bebé, había acabado con sus pesadillas.
SOLUCIÓN FINAL
El olor a pólvora inundaba la habitación. La sangre corría por su rostro. El teléfono repiqueteaba una y otra vez. Al otro lado de la línea estaba la solución a su problema
PROPUESTA
— ¿Mi nombre? ¿Mi historia? Los borré, como borré el recuerdo de la mujer que amo.
Ese era el hombre que buscaba, ahora tenía que preguntarle si me haría el favor de asesinar a mi mujer.
SIN TITULO
Lo reventé a plomo. Descargué todas mis balas contra su cuerpo. Jamás nadie volvería a decirme que no. Encendí un cigarrillo y llamé a Raquel.
LLAMADA
—Andrés, cariño… No es lo que te imaginas… Yo puedo explicarte… Espera, escúchame… Amor… Qué haces… esa arma…
Los tres disparos que escuché en el teléfono me helaron la sangre.
PADRE
Cuatro puñaladas en el pecho. Limpia la sangre del cuchillo en su vestido y observa el cadáver de su padre. Sonrió y dejó escapar un suspiro de satisfacción. Aquel hombre jamás volvería a prometerle la luna.
VENGANZA
Me senté frente a ellos, sentí lástima al ver sus rostros destrozados. Mentira. Los había golpeado solo por diversión, por el gusto de hacerles daño. Luís, Francisco y Fabián, los hermanos Manrique. Eran un obstáculo en el plan para hacerme con el poder de la zona.
Esta noche recibirían una cena de plomo, mientras me hago cargo de sus negocios y de sus mujeres.
PROCLAMA
Ríe, maldito, ríe. Que cuando terminé contigo. Buscaré a tu mujer y la obligaré a quererme.
DECISIÓN
Una lágrima corrió por su mejilla. Sostenía el arma en sus manos, ésta aún humeaba, había disparado los proyectiles en su totalidad. Había disparado contra la mujer que amaba. Ella se interponía entre la mitad del botín y su libertad.
MUJER
—Katherine... —Dijo llamarse, me importo una mierda, mis dos únicas neuronas estaban fijas en el color de su ropa interior, cuando cruzó las piernas a lo Sharon Stone.
—Lo siento mi querida señora, su esposo ha ofrecido el doble por matarla.
— ¿Cómo? —dijo tratando de no dejar caer su cigarrillo.
—El mundo es una broma, los dos buscaron al mismo hombre. Hacen una linda pareja.
—Puedo mejorar la oferta de Juan —abrió su abrigo y pude admirar sus descomunales senos.
Tragué saliva, terminé mi cerveza helada de un solo trago y dije:
—Acepto. —El probar su cuerpo sería el fin de mi vida.
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