Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

miércoles, 11 de mayo de 2016

EL VAMPIRO


2015-06-26 13:29:00
sorelestat

El vampiro posó la cabeza en el hombro de la mujer dormida. La besó en labios con ternura y puso con suavidad los colmillos sobre su yugular. Quería morder con fuerza. Podía escuchar el latir de su corazón. El olor a sangre se metía por la nariz, llevándolo al borde de la locura. Sólo tenía que apretar, romper, beber y ella sería su amante eterna. Llenaría el vació de su extensa soledad. Una lágrima de sangre brotó y asustado retiró la boca.
No puedo hacerlo —pensó—, no puedo destruir su belleza. ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo amar un rostro pálido y frío, cuando lo que adoro es la inocencia de sus ojos grises, el rubor de sus mejillas, el rojo de sus labios? ¿Cómo despedazar ese ser tan maravilloso que me hechizó desde el momento en que nuestras manos se tocaron? ¿Cómo condenar a la mujer que amo a cargar con mi maldición? Suficiente es que en este mundo existan monstruos como yo. Sedientos de sangre. Viendo el correr del tiempo, mientras los humanos se marchitan, viviendo sus vidas al máximo, siendo creadores y destructores. ¡NO! No es justo. Lo siento, amor, no puedo hacerlo. Vive y sé feliz, mientras vuelvo a sumergirme entre las sombras, como un criminal. Lo soy, por culpa de la sed, he asesinado a demasiadas personas. Cada cadáver pesa tanto que duele, pero ningún remordimiento puede superar el dolor causado por la necesidad de beber.
El vampiro se levantó de la cama y cubrió la desnudez de la mujer con una sábana de seda. Salió al balcón. Esperó. Sus ojos se llenaron de lágrimas rojas, cuando pudo ver la majestuosidad del astro rey. Lanzó un beso de despedida a la mujer que acaba de despertar, estaba asustada y se preguntaba por qué aún seguía con vida. Él cerró los ojos mientras su piel empezaba arder.

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