Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

viernes, 28 de febrero de 2020

TAXISTA


Llevaba más de 20 minutos esperando a que la mujer que había transportado regresará con el dinero de la carrera. Algunos de sus colegas contaban la historia de una joven que se hacía pasar por un fantasma para no pagar. Por muy bonita que fuera ni porque le hubiera permitido ver el color de su ropa interior, no le iba a ver la cara de pendejo, nadie lo iba a robar. Salió del automóvil y fue a tocar. El frío se le metió entre la ropa, algunas gotas de lluvia se le estrellaron en el rostro. Tuvo que golpear tres veces, la última la hizo con rabia. La puerta se abrió, estaba oscuro no pudo ver nada, por instante pensó en marcharse, antes de que tomará la decisión, una mano huesuda se asomó entre las sombras y lo agarró, su piel se quemó por el contacto de aquellos dedos. Trató de gritar pero fue halado hacia adentro. La puerta se cerró tras él. El taxi fue remolcado por una grúa a las 7 de la mañana ya que su conductor no apareció por ningún lado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario