Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

viernes, 6 de marzo de 2020

PANDEMIA


—La radio: El fin ha llegado, el nuevo virus amenaza con extinguir la especie. Los científicos se han declarado impotentes ante el nuevo flagelo que nos azota. Las iglesias están llenas, la gente ha empezado a buscar apoyo entre sus líderes espirituales. El santo padre ha dicho que ha llegado el momento del perdón y del arrepentimiento, que debemos estar listos para el final.
Él escupió sangre por tercera vez, le dolía la garganta, llevaba tres días con fiebre y parecía que su hija menor se había contagiado del mismo virus. Se sentía tan adolorido y agotado, que no tenía fuerzas ni para reír, pensó en lo que había escuchado en las noticias, en aquella locura que parecía venir de una orgía entre el cielo y el infierno. Así que tomó una decisión, buscó el revólver de su padre entre las cosas olvidadas. Lo limpió y lo cargó. Fue al cuarto de su hija, besó a su hija pequeña en la frente, le puso la almohada en la cara y no dejó de apretar hasta que la niña no paró de moverse. La mayor soñaba con su novio mientras su padre le disparaba en la cara. Su hijo gritó, no pudo correr, tres balas acabaron son su vida. Su esposa rodó por las escaleras al ver sus ojos inyectados por la locura. Para ella la muerte fue la paz, en la caída se había roto las piernas y una de sus costillas le había atravesado el pulmón. Bajó y se sentó en el sillón, puso el arma en su boca y disparó.
—La radio se encendió a las 6:30 de la mañana: Un científico colombiano ha entregado los resultados de su investigación sobre el virus XYA-329, y su conclusión es que no es mortal como se informó en primera instancia, solo es una cepa mutada de la gripe. Los gobiernos han empezados jornadas de vacunación, para evitar complicaciones pulmonares. Así que les pedimos que detengan los desmanes, que el caos ocasionado por la exageración de algunos informes acabe. La vida debe continuar.

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