Era
un escritor famoso, sus libros eran número uno
en
ventas, sus fans los más fieles, hubo un periodista que lo comparó
con el mismo King. Su editora que tenía un corazón grande, en su
afán de anotarse un hit le pidió que cambiara de género, que
escribiera una novela romántica, para demostrar que era un autor
versátil. Tardó más de medio año en tener una idea y dos meses
más para iniciarla, cada página era una tortura. Cada vez que
forzaba a sus personajes a encontrarse, a besarse, a tocarse, él
enfermaba. Con el tiempo descubrió que deseaba lo que tenían ellos,
lo buscó y no lo encontró. Ahora estoy obligado a terminar la
novela en su nombre después de que se disparara en la boca. Tengo
problemas de que los protagonistas conecten, eso empieza a
desesperarme.
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