Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

miércoles, 5 de febrero de 2020

VIRUS


El doctor Joseph Klein vomitó sus intestinos sobre la mesa, le dolía el cuerpo de tanto toser, tos provocada por la sustancia que impregnó su cuerpo cuando la probeta resbaló de sus manos y cayó esa mañana. Mientras la sangre quemaba su interior se dijo que jamás debió jugar a ser Dios, jamás debió intentar manipular lo que no entendía. Trató de decirle a su colega que destruyera todo, su último estornudo hizo que moco y pus bloquearán su nariz y garganta. Mark en su afán de irse para su cita, limpió sin guantes la ambulancia donde habían llevado el cuerpo del doctor. Esa noche le hizo el amor a su novia. Esta al día siguiente le hizo sexo oral a su otro novio que llenó de besos a su mascota. El perro mordió a una niña en el parque que le halaba la cola. La niña contagió a sus padres esa noche en el hospital. Dos días después la mitad de médicos, enfermeras y enfermos había muerto. Yo escribo estas palabras esperando mi turno, he escupido varios coágulos de sangres dos veces hoy.

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