El
doctor Joseph Klein vomitó sus intestinos
sobre la mesa, le dolía el cuerpo de tanto toser, tos provocada por
la sustancia que impregnó su cuerpo cuando la probeta resbaló de
sus manos y cayó esa mañana. Mientras la sangre quemaba su interior
se dijo que jamás debió jugar a ser Dios, jamás debió intentar
manipular lo que no entendía. Trató de decirle a su colega que
destruyera todo, su último estornudo hizo que moco y pus bloquearán
su nariz y garganta. Mark en su afán de irse para su cita, limpió
sin guantes la ambulancia donde habían llevado el cuerpo del doctor.
Esa noche le hizo el amor a su novia. Esta al día siguiente le hizo
sexo oral a su otro novio que llenó de besos a
su
mascota. El perro mordió a una niña en el parque que le halaba
la cola. La niña contagió
a sus padres esa noche en el hospital. Dos días después la mitad de
médicos, enfermeras y enfermos
había muerto. Yo escribo estas palabras esperando
mi turno, he escupido varios coágulos de sangres dos veces hoy.
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