—¿Te preguntas por qué estás
aquí? ¿Qué voy a hacer contigo? ¿Por qué soy así? Podría decir que la culpa es
de mis padres. Él era un hombre grande, robusto, incapaz de sentir emoción alguna,
era tan gélido como un tempano de hielo y tan frío que parecía odiar a todo el
mundo. En cambio ella era solo pasión,
la lujuria le brotaba por cada uno de sus poros, sus curvas tenían la señal de
transite con cuidado, el calor de su entrepierna podía devorarse el invierno
entero. Así que ambos se encontraron, se
conocieron, se amaron, follaron y nací yo. De ese modo yo puedo amar algunas
veces y otras solo me queda matar.
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