Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

viernes, 22 de junio de 2018

EL DÍA


El sudor perlaba su frente mientras él ponía la boca del revólver en su sien. Miró el crucifijo y sonrió. El muy cabrón lo había dejado solo, no había regresado como lo prometió. Bajó el arma y la dejó en su regazo. Bebió un trago de whisky. Hizo el nudo de la corbata, brilló los Ferragamo y se puso la chaqueta Armani. Dio un Suspiro y abrió la puerta de su habitación, Estaba listo para comenzar el Armagedón. 

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