Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

viernes, 29 de diciembre de 2017

Sin titulo

Está enojado. Ha perdido la fe. El último pétalo esta por caer y ese será el final de todo. La muy tonta no lo ha entendido. Él Perdió el tiempo al tener esperanza en algo que no funcionaría. Ni para follarsela servía, la había visto en calzones, ni culo ni tetas tenía. Así que toma una decisión desesperada, se lanza sobre ella y le desgarra el cuello con sus fauces. De ese modo la bestia se da un festín con bella. 

viernes, 22 de diciembre de 2017

NOCHEBUENA

Todo está en silencio. El chico aguarda sin moverse un centímetro. Su cuerpo esta alerta. Su mano aprieta con fuerza el cuchillo. Puede escuchar las campanillas que rompen con fuerza la soledad de la noche. Oye una sonrisa, al fin ha llegado. Quisiera tener otra solución, pero él no dejará que nadie lo juzgue por sus acciones y menos por las cometidas unas horas atrás. Espera unos minutos más. Una lágrima baña su rostro, mientras piensa en los que una vez amó. Se lanza sobre el hombre que esta junto al árbol de navidad. Este deja caer el vaso de leche cuando el acero penetra la carne de su barriga. El chico levanta su mano una y otra vez cortando, destajando. Se detiene cuando su sed de sangre parece calmarse por instante. Exhala con fuerza, mientras observaba al hombre del traje rojo, jamás podrá decir que él es un niño malo. Vacía la bolsa de los regalos, introduce las cabezas de su familia en ella y se pierde en la noche. El hombre que cojea levanta la copa y sonríe.

viernes, 15 de diciembre de 2017

ELLA

El alcohol no hace ningún efecto en mí. Ya ni ese placer me es permitido. Llevo cuatro días sin dormir. Estoy al borde de la locura. Sé que ella ha regresado, lo sé por su forma de golpear. No quiero verla, no puedo perdonarla por haberme abandonado. Nuestro matrimonio había durado 24 años, no fue malo pero tampoco bueno. Y todo se fue por el abismo cuando nuestra hija se fue con su novio, sin pronunciar palabra, sin decir adiós. Esta gritando mi nombre, vuelve a golpear la puerta con insistencia, arrojo la botella contra la pared y escupo: —Vete perra, déjame en paz, soy feliz desde que te marchaste.  De nuevo vuelve a decir mi nombre. Todo entre nosotros se volvió rutina y costumbre, ninguno quería quedarse solo. Hasta el sexo desapareció entre nosotros, prefería masturbarme con sus calzones sucios que penetrar su inmunda cueva. Aun así vivimos ocho años más, hasta la noche que todo acabó. Tengo miedo, a pesar que la puerta nos separa, puedo sentir su rabia. Ya no golpea la puerta, la rasguña, el sonido es horrible que hace mis dientes castañeen.  Me acerco a la puerta, puedo oler su perfume putrefacto que expele su cuerpo. Sé porque ha regresado, sé muy bien porque está aquí. La última noche que la vi, le prepare la cena y la invite a la cama, hicimos el amor de forma brutal y salvaje, mientras le mordía un pezón, saque la navaja que guardaba debajo de la almohada y se la hundí en el estómago, cuando el acero salió, la sangre brotó, lo cual pareció excitarme más, entonces la penetré con fuerza, a su vez el cuchillo cortaba su cuerpo una y otra vez. Eyaculé sobre ella cuando sus tripas caían sobre la cama. La puerta empieza a ceder, puedo ver fragmentos de tierra, tierra del lugar donde la había arrojado en pedazos. Lo primero que veo es la piel rosada de una mano que se lanza hacia mi entrepierna.

viernes, 8 de diciembre de 2017

EL HECHICERO

El hechicero miró el horizonte con sus ojos de arena, que observaban más allá de la distancia y el tiempo. Se sentía viejo y por primera vez su túnica negra le pesó. Trató de dibujar una sonrisa, dejando ver unos dientes amarillentos tan antiguos como la historia,  esta era maligna como su alma. La calidez de su corazón no existía. Este era su destino o mejor el deseo de ella. Mañana a esta hora habría sumido al mundo en caos y destrucción en nombre de la mujer que amaba.

viernes, 1 de diciembre de 2017

BEST SELLER

Es el final, solo queda esperar a que todo acabe. La observa sin prestarle mucha atención, mientras bebe un café caliente. El rostro ha perdido su color, los labios que había besado unas horas atrás, están resecos y sangran. El ojo derecho supura una sustancia blanca y mal oliente. Se ha caído dos veces de la mesa donde se desangra con lentitud. Cada corte es preciso, haciendo que su agonía sea larga y aterradora. Ella no grita, él se ha encargado de cortarle la lengua. Se masturba con desgano, esperando que ella de su última exhalación. Se sienta frente a la máquina de escribir, comienza oprimir las teclas haciendo que las palabras broten de sus manos. Describe paso a paso lo que ha hecho, la forma cómo su víctima va muriendo. A medida que las hojas se acumulan a un lado de la mesa, entiende que es el mejor libro que ha escrito hasta ahora.