Desde que empezó todo, él jamás creyó que fuera cierto y así lo predicó a los cuatro vientos. Jamás se puso un tapabocas y jamás obedeció los protocolos. Demandó al hospital donde murió su mujer porque no le entregaron el cuerpo. No sé enteró de que sus amigos murieron ya que sus ideas lo habían aislado. No sé dejó vacunar y formó un partido político. Tres años después el mundo sigue perdiendo la lucha contra el virus, él no ha enfermado una sola vez, lo que demuestra su teoría, pero ya no tiene con quien discutir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario