Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

viernes, 11 de diciembre de 2020

ALICIA

Desde que ella se subió al taxi se dijo que sería suya. La boca se le llenó de saliva cuando vio el color de su ropa interior mientras ella se acomodaba en la silla. Su pene se puso duro al imaginar que lamería sus piernas. Empezó a respirar con fuerza, estaba excitado, quería destrozar su belleza, hacerla sangrar, cortarle la piel en tiras, hacerla gritar. Aceleró, creía que no podía esperar, no podría llegar a un lugar seguro, quería abalanzarse sobre ella. Sacó el cuchillo que estaba debajo de su silla, cuando llegaron a una calle mal iluminada se detuvo. Se preparó para el ataque. Escuchó unos gruñidos cuando unas garras le desgarraban el pecho, su grito de auxilio murió cuando la bestia le arrancó la garganta de una dentellada, en ese instante se dio cuenta que la chica había desaparecido.  


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