Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

viernes, 12 de octubre de 2018

EL SEÑOR MINISTRO


Sabe que lo esperan para que ponga el primer ladrillo del hospital que les ha prometido. Su mujer también lo espera para mostrarle el nuevo vestido que ha comprado. Piensa en la foto que su amante le ha enviado, usando unos calzones de encaje. Empieza a mover el pie con impaciencia, faltan un par de minutos para poder subir al avión e irse de este lugar de mierda. Sonríe al apretar la correa de la maleta, en ella están todas las ilusiones de la gente, han hecho una colecta para adelantarle algo del proyecto que el mismo radicaría en la capital. Tiene planes para el dinero, lo sujeta como tratando que no se le escape. Mandará a su familia a la finca que tienen, mientras él le arrancaba con la boca los calzones a su secretaria. Un escalofrío hace retorcer su estómago, el sudor le corre por la frente, el corazón se le detiene por 3 segundos, los pulmones le arden al respirar, vomita, 30 segundos después pierde el conocimiento, despierta en el centro de salud, donde es atendido por un anciano médico que trata de explicarle que es lo que tiene, recuerda a la niña que había besado en uno de los cocteles de recaudación, muere cinco días después. Las maletas con el dinero son guardadas en el sótano de la alcaldía y aguardan la llegada del nuevo ministro.

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