Sabe que lo esperan para que ponga el primer ladrillo
del hospital que les ha prometido. Su mujer también lo espera para mostrarle
el nuevo vestido que ha comprado. Piensa en la foto que su amante le ha enviado,
usando unos calzones de encaje. Empieza a mover el pie con impaciencia, faltan
un par de minutos para poder subir al avión e irse de este lugar de mierda. Sonríe
al apretar la correa de la maleta, en ella están todas las ilusiones de la
gente, han hecho una colecta para adelantarle algo del proyecto que el mismo
radicaría en la capital. Tiene planes para el dinero, lo sujeta como tratando que
no se le escape. Mandará a su familia a la finca que tienen, mientras él le arrancaba
con la boca los calzones a su secretaria. Un escalofrío hace retorcer su estómago,
el sudor le corre por la frente, el corazón se le detiene por 3 segundos, los pulmones
le arden al respirar, vomita, 30 segundos después pierde el conocimiento, despierta
en el centro de salud, donde es atendido por un anciano médico que trata de
explicarle que es lo que tiene, recuerda a la niña que había besado en uno de
los cocteles de recaudación, muere cinco días después. Las maletas con el
dinero son guardadas en el sótano de la alcaldía y aguardan la llegada del
nuevo ministro.
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