Se baña, se peina, se arregla la barba, se
ajusta la corbata y se sienta a esperar su regreso. Si en verdad lo ama debe venir por él, hoy se cumple un año del accidente. No recuerda nada de lo que pasó. Pero puede evocar el rostro, el cuerpo, cada
lunar, cada curva de ella, cada beso, cada caricia que le había dado. La ve
bajarse del taxi, su corazón salta de alegría. Esta vestida de
negro, una pañoleta le oculta parte del rostro, unas gafas negras esconden sus lágrimas,
trae en las manos un ramo de girasoles. Antes de que él se queje por su
ausencia, ella se arrodilla, coloca el ramo sobre la lápida y dice: —No sé cómo
he podido soportar tanto, he pasado un año sin ti amor mío.
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