Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

viernes, 14 de septiembre de 2018

ADICCIÓN


Él pudo sentir que su pene se ponía duro. Esta era la parte más excitante, acechar la presa, esperando el momento exacto para atacar. Había empezado como un desafío, con el tiempo se volvió un adicto aquella sensación; era la droga que necesitaba para enfrentar su agonizante rutina, llevaba drogándose dos veces al mes por dos años. Escuchó el sonido del tacón acercándose, tragó saliva, esto era mejor que el sexo. Ajustó los guantes y apretó con fuerza el arma. La vería a los ojos mientras le clavaba la daga en el pecho, o no serviría de nada. Eyacularía mientras ella lo bañaba con su sangre. Salió del escondite, ella estaba esperándolo, clavó un cuchillo en su garganta hasta el mango. Metió su mano derecha dentro del pantalón y empezó acariciarse por encima del panti.  

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