Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

viernes, 6 de abril de 2018

EL AMOR

Renunció a su trabajo. Entregó la hoz y la capucha. Por primera vez dejó que sus dientes podridos dibujaran una sonrisa. Sacudió el polvo de su corazón. Sacó los gusanos que habitaban en sus ojos. Limpió la tierra de sus uñas. Peinó los tres pelos que aún sobrevivían en su cabeza. Tomó el ramo de rosas que había comprado, estaba feliz y se marchó. Cuando llegó estaba dormida, se acercó para despertarla, la tocó y ella jamás volvió abrir sus ojos. 

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