Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

viernes, 19 de marzo de 2021

ÁNGEL

No entendía que había pasado, no sé explicaba que hacía aquella mujer sobre su cuerpo inerte o por qué de su espalda habían brotado unas enormes alas. Recordó las palabras que alguna vez escuchó de la boca de su abuela: “Cuando un niño muere se convierte en un ángel”. No sabía cómo había ocurrido o por qué. En sus cuatro años de vida era la primera que se sintía en paz. Dejó escapar un grito al darse cuenta que la mujer era su madre que apretaba su pequeño cuello. Sus ojos sangraron y sus alas se tiñeron de negro. Se lanzó contra ella con garras y colmillos. Mientras le devoraba las entrañas se preguntó: ¿Por qué el ser que le había dado la vida se la arrebataba?


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