Sonrió por primera vez
en muchos años, se peinó y se arregló. Se sentía bien, después del accidente se
encerró en su casa. Hoy volvería salir
de nuevo. Las puertas se abrieron y
entraron tres personas que ella no conocía. Ninguno saludo y pasaron sin
siquiera mirarla. Cuando ella iba a decir algo, las mujeres gritaron
horrorizadas. Ella corrió y entró. Olió el perfume nauseabundo del baño, vio los huesos en la tina y recordó todo lo sucedido.
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