Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

viernes, 2 de diciembre de 2016

EL CABALLERO

…a Martha
La gran guerra terminó. Un solo castillo en pie. Cinco razas destrozadas. Sus pies pesaban por el cansancio. Su armadura estaba abollada y manchada por sangre de orco. Su espada estaba rota. Una herida abierta cruzaba su costado. Su rostro era cubierto por una melena sucia y una barba desordenada. El  cumplió su promesa, había regresado con vida.

Ella dijo: —Debes bañarte si quieres acercarte a mí. 

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