Lo maté
porque tenía que sobrevivir.
Me hice escritor para no convertirme en un asesino.
viernes, 16 de diciembre de 2016
viernes, 9 de diciembre de 2016
AMADA ESPOSA
Estoy a
tu lado y creo saber lo que tengo que hacer. El anciano me ha metido ciertas
ideas raras en la cabeza. No sé si tendré la fuerza para hacerlo, trato de
erradicar éste pensamiento mientras te observo acostada en ese ataúd. Me repito
que estás muerta, no obstante parece que sólo estuvieras dormida. Me inclino y
beso tus helados labios. Aprieto con fuerza el trozo de madera que debo clavar
en tu corazón. El manto de la noche empieza a cubrirlo todo y ruego que aquel
loco esté equivocado. Puedo ver como tus mejillas se sonrojan, como tus labios
se tiñen de rojo. Dejo caer el madero y el martillo cuando abres los ojos.
Entonces comprendo porque estoy aquí. A que vine a éste lugar. No fue para
matarte. Guardaba la esperanza de verte de nuevo. No tiemblo, aun cuando tengo
mis ojos fijos en tus colmillos. Te acercas a mí y no me muevo de mi lugar.
Quiero darte un último regalo, mi sangre, mi vida. Te abrazo cómo lo hacía
cuando estábamos juntos. Cierro los ojos y puedo sentir como me desgarras la
garganta.
viernes, 2 de diciembre de 2016
EL CABALLERO
…a
Martha
La
gran guerra terminó. Un solo castillo en pie. Cinco razas destrozadas. Sus pies
pesaban por el cansancio. Su armadura estaba abollada y manchada por sangre de
orco. Su espada estaba rota. Una herida abierta cruzaba su costado. Su rostro
era cubierto por una melena sucia y una barba desordenada. El cumplió su promesa, había regresado con vida.
Ella
dijo: —Debes bañarte si quieres acercarte a mí.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)