Me hice escritor para no convertirme en un asesino.

viernes, 24 de junio de 2016

HERMANO

Mi hermano tiene que meter la pata siempre, hasta para morirse hace un gran espectáculo. Tenía que morirse cagando mientras el veneno le quemaba la sangre. Él era el más estúpido de los dos, no entiendo por qué no compró el maldito billete como hicimos todos. Era el único que no creía en sus palabras, en su don, en su maldición como él mismo la llamaba. Todo empezó cuando él predijo la muerte del cura, que murió aplastado por la crucifijo del altar. Le dijo a mi esposa que huyera porque pronto yo descubriría su resbalón con mi mejor amigo, aun así encontré a la puta y le enseñé que nadie juega conmigo. En el barrio habían desaparecido dos ladrones y un indigente antes que cometieran los delitos con los cuales sobrevivían. Aún recuerdo el rostro del anciano que linchamos, con lágrimas y mocos nos juraba que él no había tocado a su nieta de diez años, pero mi hermano había dicho que eso ocurriría y nosotros le creímos. Así que el día que exclamó que tenía los números de la lotería, todos la compramos. Ahora todos somos un poco más ricos y él es comida de los gusanos.

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