Se
inclinó y con ternura besó los labios inertes de la mujer con la que compartió
su lecho por tantos años. Una lágrima resbaló por su rostro durante el descenso
del féretro. Mientras los dos empleados del lugar cubrían el ataúd, apretó con
fuerza los cordones de los zapatos. Cuando los últimos granos de tierra cayeron
empezó a correr. Corrió y corrió, de un lado a otro, sin detenerse, sin perder
el aliento. Corrió tanto que dejó atrás a la muerte. Vio tres generaciones
desaparecer y al mundo cambiar. Aún sigue corriendo por el camino árido que ya
conoce cada una de sus huellas. El inmortal no ha encontrado alguien que le dé
motivos para detener su carrera.
Me hice escritor para no convertirme en un asesino.
viernes, 27 de julio de 2018
viernes, 20 de julio de 2018
REGRESO
Jamás debí invocar su
nombre. Pensé que era solo la ilusión de
su recuerdo. No creí que ella regresaría. Además que lo haría por amor. Duerme
junto a mí. La sábana deja entrever su cuerpo desnudo. Alguna vez la ame como
si fuera lo único en el mundo, ahora lo dudo. No sé qué me molesta más, su mal
olor o que quiera unir sus labios putrefactos con los míos.
viernes, 13 de julio de 2018
MISIÓN
Quedo devastado
cuando ella se marchó. Después de llorar por más de dos años su ausencia tomó una decisión. Crearía la amante perfecta,
que solo tuviera ojos para él, que fuera devota a su locura y a su amor. Así que
el científico empezó a prepararse para la misión de su vida. Estudio anatomía, aprendió
de memoria cada parte, cada célula del cuerpo. Comprendió el funcionamiento del
cerebro y las neuronas. En el proceso asesinó a Dios al descubrir que el alma
no existía, solo era una excusa del hombre para joder el mundo. Halló la cura
al cáncer y a dos enfermedades más, que no vienen al caso. Su investigación acabó
con la posibilidad de un apocalipsis zombi, así que yo me quede con mi equipo
preparado. Hizo a la humanidad inmortal y la tasa de suicidios aumento. Su
objetivo tardó 183 años para hacerse realidad. Al igual que la Venus del Nilo
ella salió del líquido amniótico donde se había formado. Al verla ante él se
dio cuenta que había cometido un error, se parecía a la mujer que había amado
hace mucho tiempo, no importaba era para él. Cuando se acercó para besarlo su corazón
se detuvo y posó la cabeza inerte en el pecho de su amante eterna.
viernes, 6 de julio de 2018
ENFERMO
Escupe un coágulo de sangre.
No entiende que sucede, pero tiene claro que se muere. Uno de sus ojos le duele,
parece querer salirse de la cuenca ocular. La nariz le gotea, sangre y mocos
bañan su boca. Se siente débil, sin fuerzas, que se orina en el pantalón. Toma las
siete píldoras que le ha recetado el médico que intenta descubrir que le pasa. Todo
había cambiado desde hace un mes, cuando aquella mujer logró huir y dejar incompleto
su ritual. Un ritual que realizaba desde hace tres años y celebra una vez al
mes cuando la luna no está en el cielo. Es como si algo le sacudiera el cuerpo,
un frenesí que solo el olor de una mujer puede calmar, por eso cuando llega el
momento sale en busca de su cura. Tiene que ser bajita, delgada y tener cabello
negro, ojalá que lleve medias pantalón y botas de tacón, aunque esto último no
es necesario. Después de acecharla, seguirla, ataca y se lanza sobre ella, la golpea
rompiéndole la nariz, le desgarra la camisa, le muerde uno de los pezones hasta
hacerlo sangrar, le sube la falda y hace a un lado la ropa interior. Después le
corta la garganta, abre el pecho, le arranca el corazón y lo devora. Esa última
noche fue diferente, mientras eyaculaba ella lo golpeó varias veces logrando zafarse
de él. Se limitó a quedarse sentado, mirando al suelo mientras ella se
levantaba y le escupía varias palabras que no comprendió. Vomita los dos granos
de arroz que había ingerido, mezclado con bilis y sangre. Se deja caer y se
estrella contra el piso. Ella sonríe y clava la última aguja en el muñeco.
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